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EL HERMANO PEQUEÑO DE RECUPERANDO IDEAS.

martes, 18 de febrero de 2014

UNA OPINIÓN SOBRE EL DERECHO A DECIDIR.

La opinión pública, o al menos una parte, parece compartir un rechazo y un más que manifiesto menosprecio hacia las posiciones del Nacionalismo Catalán. Es un desprecio que no es nuevo para el pueblo catalán, o para el pueblo vasco o para cualquiera que no forme parte de ese negado nacionalismo español.

Oyendo una tertulia radiofónica emitida ya hace algún tiempo, he podido comprobar que el sentido común es un valor que se debe recuperar. Los profesores Ramón Cotarelo y José A. Olmeda intercambiaban opiniones para llegar a una conclusión: el enconamiento entre el nacionalismo catalán (reconocido) y el nacionalismo español ( negado), que tiene una solución pero que, desgraciadamente, pasa por el sentido común.

Vivimos en una democracia, y supuestamente, el sistema está para canalizar los conflictos y, desde la discusión y en acuerdo, darles una solución. Esto, parece que tanto los que nos gobiernan como los que nos gobernaron no lo tienen claro. Viven enfrascados en el modelo de los partidos adversarios y parece que el consenso, o se usa para lograr rédito electoral o para nada.

Por otro lado, es necesario abordar-como bien plantea el profesor Cotarelo- el problema, inicialmente desde una perspectiva hitórico teórica, reconociendo ( y en eso estoy de acuerdo) en que el problema territorial es algo que arrastramos, sin encontrar solución, desde el siglo XIX. Desde que hay Estados (territorio, población y gobierno) el nacionalismo ha existido y – estando nuevamente con Cotarelo- siendo una ideología muy importante en la actualidad.

Cuando se habla, desde la perspectiva catalana, se hace utilizando dos ejemplos muy recurridos: Escocia y Canada. Sobre éstos casos, simplemente decir que, por un lado, los Escoceses ( que se dice que sí tuvieron reino propio, alegando que Cataluña no, a pesar de que, formando parte del Reino de Aragón si tuvo entidad propia) llegaron a un acuerdo con el gobierno de Inglaterra. En el caso Canadiense, ya se celebraron consultas, en función de una resolución del Tribunal Constitucional que, a diferencia del Español ( que jugó un importante papel en la defensa del nacionalismo español en su fallo sobre el Estatut), si considero que, pese a no tener encaje en la Constitución, lo más razonable era buscar una solución, algo que el Estado Español ha negado y niega, enconando más si cabe el conflicto y, en contra del sentido común, cerrando puertas y rompiendo vías de dialogo ( la última a iniciativa de los ultra nacionalistas españoles de UPyD).
El tema de los derechos colectivos ( y el derecho de autodeterminación lo es) tiene difícil solución. No es suficiente solución el discurso vacío de los nuevos federalistas que, mirándose en el espejo se han dado cuenta que lo eran, pero sin saber concretar muy bien para qué ni porqué  (el Estado Español es de hecho un estado federal pese a las necesidades de revisión y concreción, tanto de los derechos de autogobierno como de la igualdad de derechos en la totalidad de territorios del Estado para la totalidad de los habitantes del mismo).

Considero que, pese al acuerdo de los dos partidos de la alternancia y al que pretende ser bisagra, todavía hay vías de acuerdo, pero inevitablemente pasan por el dialogo y, a las alturas que estamos, la búsqueda de una vía jurídica ( que las hay) para que el deseo del pueblo ( menos nacionalista que sus dirigentes, es cierto) de expresarse democráticamente pueda ser respetado. Y otra cuestión que se debe abordar de forma urgente es el Nacionalismo español más radical, incitado por determinados medios de comunicación y partidos, que lo que realmente están provocando es que, una reivindicación legítima, que podría tener un encaje en una reforma de la constitución ( cerrando muchas heridas emocionales por ambas partes) desde el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado ( entendiendo el nacionalismo español, como acuerdo ambos profesores en la tertulia, que catalalunya tiene un encaje desde el respeto en el Estado y el Estado, seguro que también en Catalalunya), se convierta en un conflicto de difícil solución.


Apelemos todos y todas al sentido común y busquemos vías ( algunos académicos de prestigio ya lo han hecho pero claro, no tienen resonancia ni influencia en el entorno político, absolutamente aislado de la realidad social de éste país) para una solución, que a pesar de la cerrazón de los políticos, las hay.

EL MODELO EDUCATIVO DE LA SRA CATALÁ (muy ilustre Consellera d’Educació del Gobern Valenciá)

La guerra “lingüística” sigue abierta. Y sigue abierta porque el carácter chovinista de los dirigentes de la derecha valenciana así lo exige para ver si obtiene rédito electoral entre los más recalcitrantes provincianos. El debate sobre si Catalán o Valenciano hace mucho tiempo que académica está cerrado, y el único objetivo de la ínclita Consellera es, aprovechando el supuesto rechazo al “catalanismo”, pescar en río revuelto.
Puestos a convocar consultas y referéndums en los centros, también podía preguntar si están de acuerdo con los recortes que el gobierno valenciano a hecho en la educación pública. Si están de acuerdo con el recorte en becas de comedor y libros. Si están de acuerdo con los recortes en personal.
Cada día me dan más vergüenza los dirigentes de la derecha valenciana, que hablan de educación sin tenerla, ni haberla conocido.

La ciudadanía que caiga en la “trampa” de la consulta, debería reflexionar antes sobre si la educación que reciben sus hijos es la adecuada para formar ciudadanos responsables y autónomos, ciudadanos no manipulables y críticos. Si la respuesta les da igual, pues que participen en el paripé de la Consellera, pero si tienen todavía algo de sentido común, lo que harán es enviarla de donde nunca debió salir: a la caverna.

lunes, 17 de febrero de 2014

DE FIESTA ANTES QUE DE MANIFESTACIÓN

Así es. Algunos y algunas de nuestros convecinos, con los que nos cruzamos todos los días, con los que intercambiamos educados saludos, son de los que piensan que las cosas se arreglaran solas, por eso prefieren estar de fiesta que asistir a una manifestación.  Pasar día tras día frente a la obra de la piscina, frente al edificio consistorial de donde nada sale para bien de la comunidad, seguir llevando a sus hijos o hijas a un colegio, rascándose cada años más el ya mugriento bolsillo para pagar libros y comedor ( claro, ni se está en la miseria más extrema, ni se es familia numerosa, casi únicos casos que contempla la derecha gobernante como “necesitados de limosna”), viendo como las plazas se llenan de grupos de jóvenes sin más ambición que ir viendo pasar los días. Y todo eso, mientras los políticos que dicen representarnos se van de viaje, o en su caso, de recorrido turístico a abrir una plaza que hace más de seis años que debería estar abierta.
Leo que una ex Concejala del Ayuntamiento de Camas ( Sevilla) se queja amargamente de que sus vecinos prefieren ver la tele a movilizarse por sus derechos. Pero, querida amiga, eso es algo que día tras día vemos en todos los rincones de nuestros pueblos: gentes sometidas, doblegadas económica, social y culturalmente a soportar una vida en la que el ocio sin más es la única salida para encontrar un mínimo sentido a la vida.
Estoy con J.Anguita en que, lo que se tenga que conseguir, solo lo conseguiremos uniendo esfuerzos y voluntades. Lo contrario: seguir igual, que es como ir a peor aunque la percepción no sea esta. Creo que es necesario que la gente levante la voz en la calle además de en los bares. Creo que es urgente que la gente piense en el futuro de esos grupos de jóvenes por cuyo futuro hemos dejado de luchar, dejándoles abandonados a su suerte. Creo que el “parecer ser” debe dejar paso al “ser”. Creo que es necesario leer, informarse, educarse y educar para poder empezar a ser verdaderamente libres.

Mantengo que uno de los grandes logros del sistema en el que vivimos es la capacidad para “persuadir” y “convencer” a las masas para que acepten su vida sin cuestionarse ( protestar, si, pero cuestionar, no) si podría ser de otra manera o si hay alternativas a su realidad y su futuro. Y ese “merito” del sistema ha consistido en cosas tan espeluznantes como que el libro de una famosilla, cuyo mérito ha sido liarse con un torero, venda más libros que nadie. El “merito” es que las audiencias de los programas, sin contenido pero donde las vergüenzas se airean, sigan creciendo. El “merito” del sistema es que, cada día salgamos a la calle mirando únicamente los pasos que damos sin levantar la vista más allá, y eso, además de sublevarme, me entristece profundamente.

UNA OPINIÓN SOBRE LAS PRIMARIAS.

La moda ( entendida, no como una innovación que marca tendencia en la vida social, sino desde el punto de vista de la estadística descriptiva) de las primarias está saturando el "mercado" electoral previo a las elecciones Europeas y Autonómicas ( por ese orden). Los partidos políticos se han lanzado a la búsqueda del recurso que les sitúe más cerca de los electores. Dos opiniones al respecto: o por verdadera creencia en que las primarias suponen profundizar en la democracia, o simplemente por una mera cuestión de oportunidad electoral. Sea cual sea el objetivo, el hecho es que asistimos a la "venta" de las primarias como un elemento que cambiará la vida política. Pudiera ser.

El principal partido que está insistiendo en ese nuevo paradigma de la democracia es el PsoE. Las primarias para elegir al "candidato a la Presidencia de la Generalitat" está, en nuestra tierra, centrando el debate político y los esfuerzos de la abnegada militancia. ¿Porqué entrecomillo lo de "candidato". Veamos. Realmente no se elige al candidato; se elige a UN candidato que encabezará presumiblemente la lista en la circunscripción electoral de Valencian. ¿Porqué solo se elije a UN candidato?. Muy sencillo: las listas son cerradas y bloqueadas, y en dándose una determinada situación, no tiene porqué ser candidato a la presidencia de la Generalitat el votado en primarias ( si así lo decidiese el grupo parlamentario), sino cualquier diputado o diputada. Por otro lado, ¿quién elige el resto de la candidatura?. Según lo establecido en la constitución, los partidos políticos, y ¿dentro de los partidos políticos, quién?. Normalmente, los militantes, y habitualmente, una parte los militantes y otra los órganos de dirección que son los que finalmente toman la decisión ( precedidos de los debates y vistos buenos de los diferentes comités territoriales). Entonces, ¿elegir a la persona que encabezará la lista garantiza que ésta vaya a ser la candidata o el candidato a la presidencia posteriormente?. Si y no. Si porque la tradición orgánica nos indica que los candidatos a ocupar el cargo de Presidente o Alcalde son los que encabezan las listas. No porque podría caer, fruto de las innumerables guerras fratricidas de intereses, y ser otra persona la propuesta.
Y, en relación a la elección del resto de la lista, simplemente decir que, con la elección de UNA persona, nadie garantiza que se superen las situaciones de clientelismo orgánico y lealtad personal que se suelen dar en los partidos políticos.

Por otro lado, otro partido que pone en marcha primarias es COMPROMIS. En este caso para los comicios europeos y, ellos si, eligiendo tanto la cabecera de cartel como el resto de la candidatura. En éste caso podríamos afirmar que si se incide directamente en una mejora de la calidad de la democracia. No obstante, simplemente señalar que el hecho de que se puedan elegir abiertamente candidaturas completas pudiera ser un motivante de campañas "familiares y personales" para llevar adeptos a las urnas, algo que desmejoraría el objetivo que se propuso en origen. No obstante, decir que, al menos la voluntad es más abierta que en el caso de la elección de UN candidato que se propone por parte del PSPV.

Pero, ¿y los y las militantes, dónde y cómo quedan?. Y cuando hablo de militantes me quiero referir a los que han asumido no solo el abono de las cuotas, sino la corresponsabilidad política para con unas siglas y con un ideario determinado. Los y las que han trabajado campaña tras campaña en pos de un objetivo político. ¿Ahora cualquiera que, por simple esnovísmo, o por seguidismo con alguno o alguna de los candidatos o candidatas, o incluso desde una posición "quintacolumnista", pretendiera boicotear un proceso fruto de la buena voluntad, podría hacerlo?. 

En otro extremo está IU, que parece que apuesta por un debate diferente al de las primarias. Realmente no se sabe bien cual es. Si el acuerdo, el consenso tras un debate plural, si la voluntad de integración. Personalmente creo que en la confección de las listas se hará como siempre se ha hecho en IU: con la participación de los y las militantes en asambleas ( más o menos abiertas), desarrollando la democracia interna.
Esta apuesta está, prácticamente, colocando a IU fuera de la moda ( ahora si en su connotación de tendencia), algo que espero que la militancia de la coalición sepa contrarestar con trabajo militante y debate social.

Y por último, tendríamos que hablar del otro partido, el que gobierna el Estado y el País Valenciano: La Derecha, o también llamado partido popular. Aquí no hay equívocos: los candidatos y candidatas se seleccionan de entre los y las afiliados y afiladas más fieles a quien manda, y a callar, pues que manda, manda. Este partido sí que da ejemplo de sus convicciones y de la alta consideración en la que tiene a la democracia, empezando por su funcionamiento interno.

sábado, 15 de febrero de 2014

DEMOCRACIA Y DICTADURA, UNA MERA CUESTIÓN ETIMOLÓGICA EN LA SOCIEDAD EN LA QUE VIVIMOS.

Hablar de dictadura, sólo a treinta años vista de la devastadora ignominia impuesta a fuego y muerte por el fascismo español ( existen algunas teorías sobre si podríamos denominarla dictadura fascista o régimen autoritario, pero no es cuestión de entrar en disquisiciones terminológicas), parece hasta insultante, máxime si la intención del que suscribe es presentar algunas analogías con los tiempos que estamos viviendo. No obstante, y con una ambición meramente “opinativa”, voy a meterme en harina.

La dictadura franquista, o fascista o régimen autoritario (llámese como se prefiera) fue algo que nadie dudaría en condenar, a pesar del desconocimiento que las generaciones jóvenes de nuestro país tienen sobre esa nefasta página de nuestra historia. Pero lo que más poderosamente me llama la atención es el grado de aceptación con el que la sociedad permite que, todavía hoy, se mantengan determinados símbolos del genocidio fascista (basta con recordar algunas de las instrucciones reservadas de Mola para no vacilar en la calificación de genocidio). Y no me refiero solo a estatuas o similar: me refiero a ensalzamiento del genocidio por parte de cargos públicos de la derecha y, sobre todo, a los métodos que la misma derecha utiliza en el ejercicio del poder, persiguiendo el mismo fin que perseguía Mola, pero desde la legitimación política que dan las urnas ( más adelante entraremos en el asunto).
En ningún lugar de Europa podría darse el nivel de permisividad e incluso de privilegio del que todavía goza en determinados círculos el régimen fascista.

Por otro lado, la dictadura estalinista que, bajo la retórica comunista y la simbología revolucionaria, asesinó a millones de comunistas en campos de concentración (Gulags) y sometió a la población a un régimen autoritario.

Si hablamos de dictadura, ambas imágenes pueden venirnos a la memoria de una forma recurrente. Pero no es a este tipo de dictadura al que me quiero referir. Quisiera hablar del concepto de dictadura, pero no desde el ejercicio tosco del terror, sino de la imposición a través del miedo, pero con la legitimación de los instrumentos denominados del “estado de derecho”.

El capitalismo, a pesar de que se ha servido de la democracia liberal para legitimar e imponer su política de explotación en casi todo el planeta, ejerció de mano invisible en la imposición de una dictadura, pero ésta solo económica (¡solo!), permitiendo el desarrollo de determinadas libertades que, no siendo peligrosas para su subsistencia, justificaban el sistema como el “menos imperfecto”, simplificando la democracia a la mera representatividad. Bien es cierto que las sociedades tienen, en el sistema de democracia liberal en el que vivimos, la posibilidad de cambiar de gobierno pero, ¿de forma autónoma a la influencia “no visible” de las fuerzas coercitivas?. En mi opinión, no. Y opino que no, porque el capitalismo ( o economía de libre mercado en términos más actuales) se sirvió y se sirve de determinados instrumentos para someter la voluntad de la población y, por ende, someter o condicionar su intención de voto. Me explico: ¿la política económica de los partidos mayoritarios difiere en algo en nuestro país?, ¿dicha política económica, no tiene el respaldo de los medios que centran sus análisis en los resultados de la bolsa, en los datos macroeconómicos, etc?, ¿no se ha extendido el lenguaje neoliberal sustituyendo términos como el de ciudadano por el de consumidor y similares?, ¿no se hacen eco los medios de comunicación de masas de las noticias económicas planteando opinión sobre la misma?. Evidentemente todos estos argumentos pueden ser rebatidos: seguimos teniendo libertad ( opinión, expresión…). Y es cierto.

Centrándonos en los métodos que el actual gobierno ( del que muchos de sus militantes todavía se jactan de admirar al dictador y añorar el régimen sin que la repercusión vaya más allá de un par de titulares) emplea, podríamos deducir que, el argumento que sustentó al régimen fascista durante cuatro años, es empleado por el actual gobierno sin que la población tenga conciencia de ello ( sí se tiene conciencia, pero no como una restricción general de derechos con objetivos concretos, sino como meras medidas transitorias motivadas por la crisis): el miedo. Miedo a perder el trabajo, miedo a las sanciones administrativas cuando la Ley de Seguridad Ciudadana entre en vigor, etc. Pero esos miedos son achacados a la situación y no a un plan preestablecido por los que, en mi opinión, representan a la extrema derecha española ( con todas las connotaciones).
Todavía no se ha tomado conciencia del objetivo, aunque quizá pueda valorarse si reflexionamos sobre: Educación ( objetivo: sumir en la ignorancia social a los y las jóvenes, suprimiendo cualquier capacidad de crítica, construyendo sumisos consumidores frente a ciudadanos y ciudadanas responsables).Sanidad (objetivo: transformar el sistema público sanitario en un sistema asistencial, anteponiendo de forma teórica los derechos de los “usuarios” a la gestión pública, transformando en negocio un derecho; el derecho a la salud). Derechos económicos y sociales ( objetivo: someter a la clase trabajadora a la política del terror y la sumisión, obligando a renunciar a la dignidad en beneficio de la mera supervivencia). Participación ( objetivo: criminalizar los movimientos sociales, apelando a la seguridad, pero utilizando los medios coercitivos a disposición del estado para reprimir violentamente cualquier expresión ciudadana). Y podríamos seguir.

Y visto el planteamiento anterior, ¿podría afirmar que, en un régimen democrático hay un partido político que, sirviéndose de los instrumentos del estado está sometiendo a la población a una política de terror premeditado y planificado?.

El ataque contra las estructuras de las que se dotó la clase trabajadora, con el objetivo de minar y cuestionar su representatividad y, por consiguiente, el apoyo de los y las trabajadores y trabajadoras es otro objetivo que resulta evidente que se persigue. No obstante, en éste caso concreto, mucho del demérito de los sindicatos es debido a los mismos sindicatos que poco a poco han ido transformándose en meros apéndices de las estructuras del estado, perdiendo su carácter y sus objetivos como instrumentos de acción de la clase trabajadora ( el interclasismo, la opacidad económica, el verticalismo en la toma de decisiones…)


Las líneas entre dictadura y democracia no son tan claras, si los poderes “invisibles” (eufemísticamente les llaman “mercados”) son los que realmente condicionan la política de un país. Y en éste país, los poderes que condicionan la política que todos y todas sufrimos en mayor o menor grado, está condicionada, por no decir dirigida.

RITUALES DE SERVIDUMBRE (J.A PEREZ TAPIAS)


PUBLICADO EN EL DIARIO GRANADA HOY EL 13 DE FEBRERO DE 2014

PUERTO PLAZA.


La apertura de la plaza de “puerto plaza”, llevaba casi diez años pendiente, y ha tenido que ser un juzgado ( como le gusta al Alcalde: que se lo digan los “señores de negro”, algo que ha dicho y mantenido sobre otros asuntos, así que no es una apreciación personal, sino una frase literal del Alcalde, conste) el que ordene su adecuación y apertura.

A raíz de la apertura y como si se tratase de una inauguración, la han visitado los cargos públicos municipales, fotógrafo incluido. No obstante, creo que en las manifestaciones del Alcalde, éste ha introducido de forma intencionada cuestiones que son contradictorias, no con solo con su actuación, sino con la de sus antecesores y antes compañeros suyos de la que el debe hacerse responsable.


Que el Alcalde considere que “ahora” la plaza es una mejora en la comunicación con el barrio de pescadores podría encuadrarse en la estrategia de propaganda, pues de otra manera no tiene explicación: la plaza YA era una mejora en la comunicación, pero los convenios firmados por ex compañeros suyos con la promotora provocó una situación que se ha prolongado nueve años. Y eso, debería saberlo el ciudadano de El Campello al que se le vende un logro cuando realmente es simplemente la resolución de un problema que miembros del partido que actualmente gobierna El Campello crearon.


PEDAGOGÍA SOCIAL Y ESTRATEGIA POLÍTICA

El término, pese a la diversidad de opiniones que suscita, considero que es el apropiado para, desde la constatación de una quiebra en el modelo del sistema electoral y político español, abordar un cambio cualitativo desde la formación de opiniones fundamentadas en la información.

La pedagogía fue uno de los principales instrumentos que la lucha política utilizó en su origen, máxime si hablamos de los albores del movimiento obrero. Los partidos y sindicatos obreros fueron verdaderos centros de formación e información, supliendo las carencias sociales del momento. Bien es verdad, que desde un interés ideológico muy determinado, pero, en definitiva, ¿qué otra cosa es la acción política sino el instrumento para transformar, de forma colectiva la realidad socio económica y cultural en la que se vive?.

En las catacumbas políticas a las que condenó el fascismo español a los partidos políticos durante cuatro décadas, se prosiguió con mucha intensidad realizando pedagogía; para la acción, pero igualmente en la formación de las inquietudes que originariamente se habían despertado contra la opresión y en pos de una sociedad diferente. No obstante, con los primeros rayos de luz sobre la política hasta entonces clandestina, se produce un abandono de la formación y el debate de ideas, en beneficio de objetivos meramente electorales. ¿Porqué?. Evidentemente hay diferentes opiniones al respecto pero, la observación del desarrollo a lo largo de los años de democracia nos indican que lo que se produjo fue un blindaje frente a la ciudadanía; quizá no percibido como tal en un principio, pero que la observación de la historia reciente nos demuestra el nivel de domesticación de los partidos y organizaciones sindicales a un sistema cuyo único objetivo era y es preservar determinadas desigualdades sociales desde la legitimación que les da la participación acrítica de las organizaciones antes llamadas de clase.

Recuperar la pedagogía social, en mi opinión, requiere de una estrategia multilateral que englobaría, por un lado, las mismas estructuras de los partidos políticos, y por otro, la legislación electoral.
En lo que se refiere a los partidos políticos (y haciendo un paréntesis), sería necesario abrir las estructuras, superando la endogamia en la que han ido cayendo a causa de las responsabilidades que el mismo sistema les delega: la selección de candidatos y candidatas.

La selección de los candidatos y candidatas que finalmente componen las listas de los diferentes partidos y coaliciones, son elegidos directamente, y por mandato constitucional, por los partidos políticos. En la actualidad, y copiando en una adaptación particular el modelo de los EEUU, se propugna la elección, de forma más o menos abierta a la ciudadanía de los primeros puestos en las listas, pero ¿esto significa realmente mejorar la calidad de la democracia tal y como mantienen los discursos de los dirigentes de los partidos y organizaciones que las han puesto en marcha?. En mi opinión no. Y no solo por la elaboración de las listas, sino por la aplicación misma una vez electos, donde el haber sido elegido cabeza de cartel, no significa (aunque la tradición nos dice que si) que se sea el candidato a presidir la institución para la que ha sido elegido ( recordemos que la ley delega en el Pleno Municipal, en el caso de las elecciones municipales y en el parlamento autonómico, la elección de los candidatos y candidatas a la presidencia, en función, no de su posición en la lista, sino de la votación de los propios electos). El verdadero debate en el seno de los partidos debería estar centrado en las listas abiertas para la constitución de las candidaturas. De esta manera podría incidirse en una cuestión que, en mi opinión es fundamental: la lealtad al líder de turno, o el compromiso político y la preparación como argumento para ser candidato.

Dicho esto, recuperemos la línea argumental sobre la necesidad de una pedagogía social como parte de la estrategia política.

Uno de los objetivos de las democracias liberales como en la que vivimos, ha sido la ir solapando clases sociales, propiciando que la ciudadanía que por motivos socio económicos se encuadraba sociológicamente en una clase determinada, percibiese esa estructuración como algo “ficticio” cuando no anticuado. Ese logro, evidentemente lo han conseguido a través de una legitimación del sistema desde diferentes niveles. En primer lugar, desde el cultural (entendido como grupo de normas, tradiciones, usos, etc, que inciden en la pertenencia a un grupo social u otro). La democracia liberal, aún reconociendo la libertad y los derechos individuales, subestima (a pesar de un reconocimiento normativo) los derechos sociales. La máxima individualista (satisfacción individual de necesidades) es uno de los principales métodos que el capitalismo ha utilizado para “desclasar” a grupos sociales unidos por condiciones culturales comunes. La perdida de éste referente y el anhelo legítimo de que el estatus social cambiase (otra parte importante de la cultura capitalista ha sido la inserción de la igualdad de oportunidades simplificada a la misma oportunidad de todos sin que tengan relevancia las condiciones socio económicas), han disgregado el sentimiento de pertenencia a una clase social común (no por una necesidad propia sino por una pulsión creada a través de los medios de publicidad y propaganda social y económicos).

La coerción que el sistema ejerce sobre las clases más bajas para mantener esa disgregación es el miedo (miedo a perder el empleo, a perder bienes, a perder servicios), convirtiendo, las otrora clases revolucionarias .en clases pasivas y sumisas. Igualmente, otro instrumento que ha sido utilizado (sigue siendo) ha sido lo que podríamos denominar, política de concesiones. En ésta política de concesiones (desde un punto de vista neoliberal) encuadramos la salud y la educación, que de ser vistos como un derecho, han pasado a ser un mero subsidio. Este otro elemento de coerción influye en un aspecto fundamental de supervivencia: la salud física. El otro elemento (la educación), y a pesar de que en torno a la mercantilización de la educación en todos su niveles se ha producido una importante movilización social, sigue siendo visto en determinados entornos como un servicio meramente asistencial, sin que se tenga la percepción de la verdadera importancia de una formación integral para el futuro, no solo profesional sino como seres humanos; La capacidad de raciocinio crítico está basada en el conocimiento, y si este se limita, la consecuencia son generaciones ignorantes aunque parcialmente preparadas (para ser utilizadas en función de las necesidades del sistema).

Que la ciudadanía, y sobre todo las capas que sufren la alienación (socioeconómica) de la sociedad del capitalismo salvaje (capitalismo “victorioso” en la lucha de sistemas que a lo largo de más de setenta años cedió terreno a favor de la clase trabajadora como un método de estabilidad social “gracias” a la influencia en el mundo sindical y político de la extinta Unión soviética y que ahora enarbola la bandera de la victoria, abriéndose de nuevo a la política del beneficio frente a la de los derechos) de manera más directa, tomen conciencia de la importancia en la recuperación de la cooperación social, es fundamental para la construcción de una estrategia de verdadera transformación.


De nada van a servir los discursos basados en meros gestos (y las primarias, en mi opinión, lo son) pues en el fondo la miseria de las ideas nos sigue alejando de los objetivos.

jueves, 13 de febrero de 2014

ENCUESTA SILENCIOSA.

Responda a las preguntas y, si lo desea, saque sus conclusiones.
-¿Viven en El Campello?. ¿Trabaja en El Campello o fuera?. Si trabaja, indique cual es su situación laboral: buena, regular, mala. Si la respuesta ha sido regular o mala, indique porqué (inestabilidad, salario bajo, miedo a perderlo) Si no trabaja, indique cuanto tiempo hace que no trabaja. Si no trabaja, ¿percibe algún tipo de subsidio?. Considera que la situación económica es: buena, mala, regular. Si considera que es mala, indíquese porqué y qué haría para cambiarla (¿qué hace para cambiarla). ¿Considera que con los recursos económicos de que dispone, puede vivir con dignidad? Si la respuesta es no, indíquese porqué y qué haría para cambiar su situación (¿qué hace por cambiar su situación?).¿ Tiene hijos/as?. ¿Sus hijos/as son mayores de 16 años?. Si es afirmativo, indique su situación laboral: parado, estudiando, ni una cosa ni la otra.          ¿ Tiene hijos/as menores de 16 años?. ¿Están escolarizados en El Campello?. Considera que lo que le cuesta la educación de sus hijos/as es: normal, mucho, demasiado. Si ha contestado demasiado, diga porqué: no puedo pagarla, tengo que hacer un esfuerzo muy grande para hacerlo, tengo que quitar de otros gastos para pagarla. ¿Le parece adecuada la supresión de las ayudas directas para libros?, Si la respuesta es afirmativa, indique porqué: es un injusticia, no puedo pagarlos. Considera que la educación de sus hijos/as es buena?. ¿Le preocupa, o simplemente los deja en el colegio como en un “almacén?. Sea cual sea su respuesta indique porqué ( ¿se lo ha preguntado?).
¿Considera que el futuro de sus hijos/as y/o de los/as jóvenes en general es: positivo, regular, negativo?. Si la respuesta ha sido negativo, explique porqué y ¿qué hace para que el futuro de sus hijos sea mejor?.
¿Votó en las últimas elecciones municipales?, a quien. ¿Siente que a quién voto le representa?. ¿Volvería a votarle?. ¿Cuándo vota, piensa en: los/as candidatos, el programa, solo en las siglas. Si piensa en los candidatos, ¿cree que son los mejores para representarle?. Si la respuesta es no, explíquese porqué. ¿Considera que es suficiente votar cada cuatro años?, ¿qué haría Ud. para mejorar la comunicación y entre los electores y los cargos electos?. ¿Cree Ud. que deberían existir mecanismos para influir en la política municipal?, ¿Cuáles? ( ¿qué hace Ud. para que cambien las cosas?). ¿Considera que los políticos municipales se preocupan por Ud?. Si la respuesta es no, indíquese porqué. (¿Se lo ha preguntado?).
Cuales cree Ud que son los principales problemas de El Campello (indique solo tres). ¿Cree que Ud vive en comunidad, que le preocupan los problemas de otros como Ud?. Si le preocupan los problemas de otros como Ud, si cree que vive en comunidad, ¿cree que el futuro social y económico de El Campello es positivo, regular, negativo?. Si la respuesta es negativo, ¿Qué hace Ud para que las cosas cambien?.
¿Cree Ud. que el futuro para Ud, sus hijos/as y el resto de vecinos/as es bueno, regular o malo?. Si es malo, ¿qué hace para que no sea así?.
Evidentemente, hay muchas otras preguntas que se podrían incluir, pero las dejo al libre albedrío de la gente para que se las haga y se las conteste. Posiblemente esta encuesta silenciosa, dirigida a esa mayoría silenciosa que sobrevive como puede esperando que alguien venga a solucionarle la situación, no servirá para mucho. Pero si solo una persona se empieza a preguntar cosas como : ¿es digno el futuro que voy a dejarles a mis hijos/as, qué puedo hacer yo para cambiar las cosas, porqué no nos unimos para cambiar las cosas…?, seguramente habrá sido positiva.

No hay mayor peligro que una ciudadanía que se pregunta cosas, porque igual llega a conclusiones peligrosas, sobre todo para los que no quieren que la gente piense.

miércoles, 12 de febrero de 2014


SI TODAVÍA SIGUES BEBIENDO ESTA MIERDA, ESTÁS COLABORANDO CON LOS DESPIDOS DE CIENTOS DE TRABAJADORES. ASÍ QUE TU MISM@.


¿SE OLVIDARON DE LAS PRIMARIAS?

El paladín de la “democracia”, la organización que ha abanderado con más ímpetu y ardor el instrumento de las primarias como un instrumento “irrenunciable” de democracia, se ha olvidado de ella en la confección de sus listas al parlamento Europeo. Los motivos parecen estar en las declaraciones que su número dos (y número uno en las listas) ha dado: es necesario una candidatura de titulares ( considerándose y arrogándose un papel principal con el único aval de la decisión de la cúpula dirigente del partido). Lo extraño es que la militancia de esa organización ( no voy a obviar el nombre: PsoE) que ha asido igualmente las primarias como tabla de salvación no haya dicho nada (seguramente a cualquiera que hubiera cuestionado nombres le habrían tachado de irresponsable y desleal).

En una lista, que es única para todo el Estado Español, hubiera sido interesante aplicar el mecanismo de primarias, pero antes, debería haber discutido abierta y democráticamente las propuestas que esos “elegidos” tendrían que defender, tanto ante la ciudadanía como en los estamentos europeos. Hubiera sido saludable y una muestra de que la creencia y el convencimiento en el instrumento que tanta vida parece que les da.

Y en ese olvido, también han olvidado que existen otras formaciones políticas cuya participación parece necesaria en el objetivo de transformar la Europa de los mercados en la de los y las ciudadanos y ciudadanas. El talante heredado del continuísmo en el proyecto autónomo ( F.Gonzalez y el felipismo así lo impusieron) hace que sigan viendo su papel como el único posible y necesario obviando que la izquierda a la que dicen pertenecer es mucho más amplia, plural y diversa. Evidentemente este alegato a la unidad cae en saco roto cuando hablamos del PsoE actual, el refundado, el “que ha vuelto” pues ni se ha planteado ni se espera.

Algunas otras organizaciones si parece que apuestan por esas primarias en mayor o menor grado abiertas, algo que siempre es de agradecer dentro de la dinámica impuesta por el PsoE, que insiste en imponer la idea de equiparar primarias a más democracia ( es una falacia que seguramente será contestada convenientemente en las urnas).


Soy de la opinión ( y así lo he planteado en más de una ocasión) que lo que necesita Europa es un vuelco político; un revolcón electoral que sitúe a la izquierda ante el reto más importante en los últimos años: reconstruir Europa desde cimientos sociales. Para ello se necesita de toda la cooperación y de toda la unidad posible. Por esto, desde la humildad de éstas páginas hago un llamamiento a la militancia de izquierdas que todavía subsiste ( silenciosa) en las filas del PsoE para que, en la medida, y sin que suponga ni ética, ni políticamente una deslealtad y una traición ( la deslealtad y la traición es de los que apropiándose de unas siglas, una historia y unas ideas se empeñan en seguir siendo instrumento de los poderosos y no herramienta de transformación), apuesten personal ( o colectivamente) por la unidad de la izquierda contra la Europa de la troika, el FMI, el BCE, los oligopólicos financieros y comerciales y contra la hipoteca que la derecha estatal y europea quiere imponer a las generaciones presentes y futuras.

¿PODEMOS?, ¿QUEREMOS?.



La propuesta encabezada por Pablo Iglesias ha entrado en el panorama político como una cabra en una cacharrería: haciendo mucho ruido. En principio, la propuesta de aglutinar a todo el cabrero electoral con el sistema de la endogamia y la alternancia no está mal. Evidentemente, me inspira personalmente confianza que Julio Anguita haya recibido el paso delante de Podemos como un elemento positivo. No obstante, y pese a la euforia que algunos y algunas tienen con esa “nueva vía”, yo tengo, desde el reconocimiento (tanto a la pluralidad como a la necesidad de reconducir el desapego hacia el sistema hacia una nueva forma de hacer política) y la valoración positiva de los planteamientos programáticos iniciales, serias dudas del proyecto.
Pablo iglesias es un referente ideológico e incluso intelectual para muchos. Su discurso, cercano a las posiciones que defiende el movimiento ciudadano 15M y otros, le hacen más próximo y accesible. Pero, ¿si el proyecto de Podemos viene a sumar, porqué un espacio ya ocupado de la izquierda anticapitalista como es el de IU es reticente a plantear una estrategia común?.
En mi opinión, IU, siendo el referente político y electoral cada día de más ciudadanos y ciudadanas, tiene una visión demasiado institucionalista del hecho político y demasiadas contradicciones entre el discurso y la practica. Creo que, tras los positivos resultados de las elecciones de 2011, tendría que haber iniciado un proceso abierto de confluencia con la izquierda social y los movimientos ciudadanos, sin intentar hegemonizar ni vanguardizarlo: desde la práctica democrática más escrupulosa y radical. Esa estrategia habría ido apuntalando la posibilidad de un verdadero frente común pero, ¿a alguien en el seno de IU no le interesa que esto sea así?. La misma concepción de IU como movimiento político-social y el “liderazgo” que el PCE ejerce férreamente en el seno de la coalición son cuestiones que precisan de una solución para avanzar en ese proyecto integrador, pues de lo contrario el salto cuantitativo que muchos y muchas deseamos de la izquierda alternativa y anticapitalista, no será posible.
Desde la posición de Podemos, considero que, en principio, el ofrecimiento de Pablo Iglesias responsa más a un impulso que a una reflexión. Estoy convencido de que el no se postula para encabezar, sino para participar de un proyecto en el que la democracia participativa debe ser el timón. De lo contrario, estaríamos copiando estructuras que criticamos y que la evidencia social, política y electoral nos dicen con claridad que suponen un rechazo para una amplia capa de la sociedad. Estoy convencido de que Podemos surge para sumar, pero creo que con su estrategia de confluencia con otras formaciones de izquierdas bis a bis no se conseguirá más que enconar los posibles enfrentamientos y diferencias. La plataforma deseada de izquierdas debe partir de una puesta en común colectiva, huyendo de las negociaciones bilaterales que no suman, pero que si dividen y restan. Debe ser en torno a luz y taquígrafos, poniendo sobre la mesa un programa político y una dinámica nueva de participación. Debería, en mi opinión, crearse un grupo de trabajo previo que fuese el encargado de diseñar en principio el cómo y el para qué, para que posteriormente la ciudadanía, la militancia obrera y sindical, los y las jóvenes pudieran participar en su elaboración definitiva. Creo que este sería el camino y no seguir copiando los modos y formas de la endogamia partidista del sistema a la que tanto criticamos pero que tanto copiamos, aunque sea con discursos diferentes.
Y, por otro lado ( y esto para algunos puristas ortodoxos podría estar cerca de la herejía), ¿porqué no invitar al PsoE, o como mínimo a su militancia a sumarse a un proyecto unitario y colectivo donde ninguna organización es la que aglutina y sí todas están al servicio del proyecto?. Creo que hay sectores de la militancia (evidentemente, de la dirección no) que está por la colaboración, por la participación y por la construcción de un proyecto plural de izquierdas que pueda hacer frente al reto que todos tenemos de recuperar el futuro para las personas frente al capitalismo depredador.


Evidentemente, sigo con interés la construcción de Podemos, pero también sigo con interés el debate que en IU se mueve (A.Garzón está realizando esfuerzos por abrir el debate sobre la convergencia). En mi opinión debemos dejar a un lado las etiquetas que tanto nos gusta ponernos ( a mi el primero)  y tanto nos gusta poner a los demás, para, desde la responsabilidad como militantes de izquierdas, asumir con coherencia y con claridad de objetivos a nuestro verdadero enemigo: el capitalismo depredador y especulador y sus esbirros ( FMI,BCE…) y en nuestro país la sumisión de un sistema político cada día más sumiso ante los criminales mercados. Los aliados: todos y todas los que, sin más ambición que devolver a la política su dignidad y compromiso quieran participar con su voluntad y su esfuerzo. De ahí a la verdadera unidad, un paso o medio.

lunes, 10 de febrero de 2014

¿PARA QUE GANAR LAS EUROPEAS?




Una gran parte de la ciudadanía que en breve será convocada para acudir a las urnas se pregunta: ¿para qué ir?. Mientras, los y las futuros candidatos y candidatas empiezan a introducir las típicas frases y soflamas vacías de mensaje pero llenas de electoralismo.
Las soflamas sirven a ese electorado fiel que, al igual que las organizaciones y partidos a los que sigue de forma acrítica, padecen de una endogamia propagandística igualmente vacía de contenido, más allá de unas siglas que, tras años de aligeramiento ideológico, son como una mera opción futbolística, es más: los y las dirigentes hablan en nombre de esas organizaciones como si del “partido del siglo se tratase”.

La pregunta que se debería hacer el ciudadano o ciudadana que está pensando en ir o no a las urnas en el mes de abril es, ¿qué se gana o se pierde en las europeas?. A esa pregunta, si le sacamos el resultado puramente numérico de los diputados o diputadas obtenidos por los partidos, le queda la necesidad de responder ( pues van unidas) al porqué y el para qué.

Porqué debo votar es la primera pregunta que los partidos que se postulan como “solución” deben contestar. No con mensajes propagandísticos, sino con explicaciones practicas. Opino que el porqué debería contener, a partes iguales; un contenido de aprovechamiento del único derecho electoral que la UE nos concede, y otro de contestación a una estructura que ha buscado el sometimiento a rígidas y férreas propuestas de política radical neoliberal.

El parlamento europeo, así como la estructura misma de la UE adolece de democracia, siendo una institución, al igual que las españolas, de mera representatividad. Al margen de la actitud de cada diputado o diputada, las vías de participación son prácticamente inexistentes además de desconocidas para el común de la ciudadanía. Por lo tanto, aprovechar el único derecho a elegir que nos concede la actual estructura institucional Europea es necesario.

Para qué debo votar. A esa pregunta, los partidos y organizaciones van a respondernos desde una perspectiva generalmente electoralista, pues profundizar más en el porqué nos haría cuestionarnos los objetivos y, por lo tanto, la misma existencia de la actual estructura de la UE.
Los partidos tradicionales apelarán a la necesidad de influir en los órganos de decisión pero, ¿cómo?.
La derecha europea tiene claro que el modelo que toca defender es el actual: el del sometimiento de todos a los criterios del FMI, BCE y resto de organismos neoliberales. El déficit y el sucursalismo de los países del sur de Europa frente al “liderazgo” de los países del norte, obviando las diferencias sociales y económicas, las necesidades de regulación de la especulación y el fraude, las políticas de supeditación de derechos a beneficios, etc, son el paradigma de la Europa que defiende la derecha. En el caso de España, con unos tintes nacional católicos que impone la omnipresente e histórica influencia de la jerarquía católica, y el carácter de soberbia social de los dirigentes del único partido europeo que ha conseguido aglutinar a la extrema derecha más reaccionaria en sus filas.
En el caso de la socialdemocracia con la hipoteca de las sucesivas concesiones al capitalismo financiero y sus pactos de “estado” con los neoliberales en busca de una solución a sus propias contradicciones que únicamente las han incrementado, liquidando cualquier contenido progresista programático, prevaleciendo únicamente el discurso contra la práctica.
La socialdemocracia Europea que no es referente de la confrontación de proyectos ( no digamos ya de ideología), se presenta hipotecada por la inexistencia de un verdadero proyecto social europeo. El principio de primacía de intereses nacionales se enfrenta a la construcción de una Europa solidaria y de derechos sociales con el lastre de ser los colaboradores necesarios en el desmantelamiento de las estructuras socio económicas del sur ( lo que ha instaurado la subsidiaridad de éstos países a los intereses de los primeros). Por lo tanto, la socialdemocracia no es la solución a los problemas que ellos mismos ( desde el gobierno, desde la oposición “responsable” e incluso desde la colaboración) han creado.

Tenemos por otro lado la izquierda plural. La izquierda englobada en torno al Partido de la Izquierda Europea tiene en su mano la posibilidad de influir en lo posible, más que en el futuro de Europa, en el retorno a la Europa de los derechos. Evidentemente esta posible influencia dependerá de los resultados electorales, pero también del mensaje que se sea capaz de insertar en la sociedad.
Los eslóganes y soflamas deben dejar paso a un verdadero debate sobre el cómo transformar Europa; como transformarla social y económicamente. Para ello, no solo debe existir un programa común, sino una estrategia de movilización común para toda Europa. Una estrategia basada en la conciencia a través del debate. Una nueva dinámica que aleje a la Izquierda europea de la imagen de “más de lo mismo, para lo mismo”.


Confío en que la izquierda europea sea capaz de enlazar las inquietudes de una gran parte de la ciudadanía con esa necesaria estrategia unitaria que el actual sistema exige. Y lo espero porque las únicas esperanzas de cambio progresivo están depositadas en esa Izquierda cuyo primer compromiso debería ser ( al igual que la izquierda en todos los ámbitos institucionales) corregir los errores y renunciar, denunciando, las situaciones de privilegio que el sistema representativo europeo impone. Ese, sería un buen comienzo que, con toda seguridad sumaría participantes en el proyecto de transformación global que los trabajadores y trabajadoras de Europa necesitamos. Más que el apoyo electoral, lo que es necesario buscar es la implicación inicial en el proceso de transformación. Una implicación que debería tener una continuación en los diferentes estados y en los diferentes niveles institucionales ( locales, autonómicos, etc) . Podríamos empezar a pensar que sí, que otro futuro es posible.

CREO EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS

En situaciones de crisis extrema, como la que vivimos, la opinión general cae en lo que los expertos denominan “desafección” respecto a los partidos políticos. Y es un sentimiento lógico, aunque hay que decir que ni los mismos partidos políticos “desafectados” han valorado las repercusiones de ese abismo que han abierto con la ciudadanía, ¿ o si?.

La transición, y como culminación, la aprobación de la vigente Constitución, consagra la representación política en los partidos , algo que garantiza sobre el papel y de forma teórica ( como muchos otros apartados de nuestra Constitución) la pluralidad y la representación de la misma. No obstante el resto de leyes que desarrollaron el articulado de la constitución consolidaron la actual estructura piramidal ( eso lo digo yo) de la organización, superponiendo la estructura política a la ciudadanía y dotándola de una serie de “derechos” que en la actualidad la ciudadanía cuestiona abiertamente. ¿Por considerarlos privilegios, o simplemente por considerarlos una manifiesta injusticia?. Lo cierto es que hasta no hace mucho la estructura de “privilegios” que hoy altera a la sociedad respecto a los partidos no eran tenidos en cuenta por la ciudadanía como un problema: simplemente era algo “normal”.

Es cierto que la actual estructura política, y en concreto, lo referente a los partidos y otras organizaciones no se ajusta a, digamos, la lógica social. Pero éste problema se vienen dando desde el principio de nuestra “modélica” transición: las organizaciones políticas y sindicales asumieron el un “mal menor” que, beneficiándoles en principio, les alejó de la sociedad y los convirtió de hecho en entes complementarios de la superestructura del Estado, al servicio del sistema ( al que no cuestionan), lejos de lo que hoy en día necesita la sociedad: instrumentos eficaces de participación y acción política y sindical.

Otro aspecto que subleva a la sociedad es el cúmulo de privilegios de los que gozan los “próceres” del país: los Diputados y cargos públicos en general.
Los salarios de los Diputados, sus pensiones, sus viajes, sus dietas; pero también los salarios de Diputados provinciales, dietas, viajes, de Alcalde y Concejales, con sus salarios, sus viajes, etc. Ese cúmulo de verdaderos despropósitos que ahora la sociedad cuestiona abiertamente ( y en ocasiones, a falta de argumentos por información, de forma peligrosa, veamos si no un dato del último barómetro del CIS sobre la estructura del Estado, donde un 22,1 considera que se debería volver a un Estado sin autonomías, centralista y casi heredero de concepto de una grande y libre que parece que no ha sido olvidado del todo en nuestro país) junto con sucesivos y recurrentes casos de corrupción, provocan algo más que un desapego: un cuestionamiento claro.
En la misma línea, la “puerta giratoria” que la clase política aprovecha y consiente, consolida el sentimiento de que se trabaja en función de intereses particulares y no del interés general y colectivo ( el artículo de A.G.Santesmases sobre Democracia y privilegio plantea interesantes reflexiones sobre el particular).
Lo cierto es que la progresiva consolidación de unas elites políticas paralelas y al margen de la sociedad, ha creado mayor distancia entre mandatarios y mandatados, suponiendo ya un problema del que ellos mismos no pueden ser la solución, si no es a través de un profundo proceso de autocrítica y reorganización que sitúe nuevamente a las organizaciones políticas y sindicales en el lugar que su mismo origen les asigno: al servicio de.

Insistiendo en el “desapego”, el único gesto que se visualiza en la sociedad, últimamente como un verdadero “mantra” democrático es el proceso de primarias  para designar cabeceras de cartel. Esto, solapa el debate sobre las listas abiertas que conferiría a las candidaturas una verdadero carácter democrático al margen del electoralismo del espíritu presidencialista, lacra que condena a las democracias a un peligroso personalismo si éste no viene acompañado de medidas de control ciudadano y supervisión eficaz por parte de nuevos mecanismos de participación social.

La desafección es vista como una desconfianza hacia las “elites” políticas, cuando, en mi opinión, lo que realmente ocurre es un cuestionamiento del sistema en sí mismo. En éste aspecto, una parte de la izquierda social y política ha abierto vías para una regeneración más allá de la elección de personas, donde el debate de ideas y propuestas podrá, en un futuro, suplir la destrucción de la conciencia de pertenencia, al menos, de los grupos o estratos más bajos de la sociedad ( en el pasado, la conciencia de clase, se sustentaba en un convencimiento de pertenencia no solo por cuestiones coyunturales socio económicas, sino también desde una perspectiva de futuro colectivo compartido).

Todo lo anteriormente señalado nos llevaría a plantear un escenario presente marcado por el descreimiento generalizado en el papel de los partidos y organizaciones por un lado, y en el cuestionamiento de la superestructura institucional por otro. De ahí, sería preciso extraer conclusiones que nos situasen en un contexto de debate alejado del autoritarismo que puede provocar la ausencia de valores verdaderamente democráticos ( no solo el derecho a voto).

En primer lugar la necesidad de la reforma de la Ley Electoral para favorecer, no solo la presencia de minorías, sino para dificultar igualmente a las mayorías que, por las experiencia que hemos tenido, no han beneficiado a nadie, excepto a las organizaciones que las sustentaban. En segundo lugar, y en el marco de esa reforma de la Ley Electoral, la introducción de las listas abiertas y mecanismos de control ciudadano respecto de los cargos electos (obligación de rendición de cuentas, revocabilidad de cargos, supresión del acta personal, etc) que devuelvan realmente el poder a la ciudadanía.
En tercer lugar, la apertura de un debate social sobre la constitución y la necesidad de reforma, incluso en el marco de un nuevo proceso constituyente dadas las carencias que nuestro texto constitucional tiene respecto al blindaje de derechos sociales y económicos, el modelo institucional, el poder judicial dependiente y supeditado en demasiadas ocasiones al poder ejecutiva, etc.

Podríamos seguir avanzando en líneas de actuación coincidentes con innumerables reivindicaciones sociales ( 15, DRY…), pero surge una pregunta relevante que condiciona la continuidad de las reflexiones: ¿está la sociedad preparada, o incluso dispuesta al “esfuerzo” de participar?.

Respecto a su preparación, personalmente considero que no. Uno de los “méritos” de los partidos políticos y sindicatos ha sido la desideologización de la sociedad como condición para su permanencia en el sistema. Cualquier debate más allá de lo coyuntural que condicionase la subsistencia de una superestructura ha sido combatida desde la derecha económica como innecesaria, demagógica, anticuada e incluso peligrosa para la estabilidad del estado del bienestar que estaban dispuestos a consentir.
Los partidos políticos deben recuperar la formación y el debate de ideas con el objetivo de que la sociedad retome el compromiso colectivo que se le ha negado en beneficio del individualismo, que ha atomizado interesadamente la conciencia colectiva, en beneficio de los oligopolios políticos y económicos.

La militancia ( y no me refiero al pago de las cuotas sin más compromiso) debe recuperar las organizaciones, obligando a las direcciones a abandonar el elitismo orgánico en beneficio de una verdadera democracia orgánica ( no una mera traslación de la democracia electoral basada en la celebración de congresos donde la delegación del voto se convierte, cada vez más, en un mercadeo de intereses personales o de grupo). La transformación del sistema debe iniciarse desde el corazón de las organizaciones políticas, abandonando la idea de que el mero hecho de la elección de un candidato o candidata garantiza una profundización democrática, cuando lo que verdaderamente significa es una definitiva consolidación del régimen personalista instaurado por la transición.

Esa militancia debe asumir su responsabilidad, sustituyendo el seguidísimo acrítico por una participación activa en todos los niveles de decisión. Un proceso constituyente primario ( por considerar las organizaciones políticas como base de la organización político social) basado en la introducción de normas y reglas estatutarias, más allá de los gestos copulares cuyo único objetivo es la obtención de un rédito electoral coyuntural: ese debería ser uno de los objetivos de una verdadera y efectiva apuesta por un cambio de escenario; desde una estructura absolutamente piramidal a una organización horizontal, donde la rendición de cuentas periódica, la revocabilidad de los cargos, la limitación de permanencia, la supresión de privilegios orgánicos, la elegibilidad de todos y todas en listas abiertas podría ser ese ejemplo y ese modelo que la ciudadanía busca después de años de democracia indirecta y únicamente representativa que nos ha llevado a la quiebra de un sistema construido sobre cimientos proteccionistas heredados del régimen dictatorial.

Si esas transformaciones primarias se diesen, evidentemente se frenaría, por un lado, la continua disgregación de fuerzas políticas, y por otro, una mayor implicación de la ciudadanía en la actividad de las organizaciones. Pero, ¿cuál es el temor, porqué no se dan los pasos hacia la democratización de las organizaciones políticas, porqué únicamente gestos de cara a la galería mediática?. El motivo, en mi opinión es la inexistencia de una verdadera libertad de expresión y prensa, viviendo las organizaciones, de algún modo, prisioneras de los intereses de los grandes medios de comunicación. De ahí la necesidad de crear medios de comunicación abiertos, plurales y participativos, independientes de poderes económicos que hoy condicionan y orientan en función de intereses corporativos.

Un penúltimo escalón sería, en mi opinión, la traslación de los cambios y transformaciones a la política institucional, devolviendo a la ciudadanía la capacidad de decidir a través de vías efectivas de formación para una real participación. La tan denostada “politización” de la vida social debería ser efectiva, pero abandonando el interés partidista en beneficio de la formación, información y el debate social unido al debate político. Solo desde la recuperación de la conciencia colectiva, solo desde la recuperación de las instituciones más primarias y cercanas para el desarrollo de la democracia podrá darse una transformación mayoritaria y, por lo tanto, real y efectiva de la política que llamamos institucional.

Evidentemente este conjunto de ideas, algunas de ellas inconexas pero de por si complementarias no conforman un guión, una hoja de ruta. Simplemente aportan líneas de debate a una discusión que debe ampliarse a través de la toma de decisiones, en principio, por parte de la militancia de las organizaciones, y en un segundo lugar, por parte de la ciudadanía. No podemos exigir a una ciudadanía aterrorizada social y económicamente una implicación que requeriría una concienciación que se les ha negado a través de un verticalismo partidario e institucional. No podemos sumar fuerzas si no es desde la transformación de las actuales estructuras de los partidos políticos de la izquierda, más allá de los discursos oportunistas cuyo objetivo es la obtención de votos y cuyo resultado es el mantenimientos de un sistema que se ha demostrado como invalido para avanzar en la democracia real y radical. La mayoría de la sociedad debe ver en las organizaciones políticas un instrumento desde el que influir y participar y no solo un “producto” destinado al consumo electoral.


Como reza el título de esta humilde aportación personal, yo creo en los partidos. Pero creo en ellos como herramienta, como vehiculo de lucha y transformación. Creo que los objetivos que impulsaron su creación son valores que debemos recuperar, adaptando la estrategia a la sociedad en la que vivimos, para transformarla. El juego político debe dejar paso a la acción política, pues de lo contrario, las fuerzas reaccionarias encontrarán el sustento necesario para su consolidación como alternativas autoritarias sobre una base social donde el terror lleva a la sumisión y donde la aceptación nos llevará a la práctica esclavitud social, económica y moral.

sábado, 8 de febrero de 2014

NOTICIAS Y SILENCIO

Dos noticias se publican hoy en la página digital del Diario Información. La ruina en San Bartolomé y las bonificaciones a familias numerosas.
La situación en San Bartolomé y, en general, en la totalidad del municipio de El Campello es de ruina social y económica, a pesar del espíritu de resignación que muestran los vecinos y vecinas. Y afirmo lo del espíritu de resignación, no porque hoy, en la concentración en apoyo a las MARCHAS POR LA DIGNIDAD nos hayamos dado cita no más de medio centenar de personas. Lo afirmo, porque si la situación de ruina es la que es, parte de culpa también la tienen los vecinos y comerciantes de El Campello ( San Bartolomé y el resto del municipio): no cabe esperar decisiones, hay que forzarlas.

La crisis económica golpea siempre al más débil. Y en el caso de El Campello, los más débiles somos todos, o al menos una gran mayoría ( incluso los que piensan que ellos se están salvando y dan gracias por tener lo que tienen sin pensar en que en cualquier momento pueden perderlo y verse abocados a la miseria que miran temerosos desde la distancia).
En el caso del tejido comercial, nunca ha gozado de una salud relevante, fundamentalmente porque El Campello ha carecido de políticas dirigidas a potenciarlo y protegerlo frente a los depredadores que subsisten a las crisis: los centros comerciales. A pesar de que el Alcalde sea una experto en tirar balones fuera, y considere que la cuestión "parking" no es importante, a pesar de que considere que los policías "no vivan en San Bartolome", lo cierto es que su verborrea pseudopolítica ni sirve, ni es útil a los que se ven abocados a cerrar o a mendigar a vecinos y familiares. Lo cierto es que la actual corporación ( salvo alguna excepción) es la verdadera rémora para el desarrollo de nuestro pueblo.

Y, a los comerciantes de la calle San Bartolomé, simplemente preguntarles porqué no se han unido, porqué no han salido a la calle, porqué no han presionado. La respuesta la tienen ellos.

Sobre las ayudas que a bombo y platillo pregona el Ayuntamiento para familias numerosas, simplemente una pregunta, ¿y al resto de familias, qué?.
Habría que concretar lo de familia numerosa, pues la realidad social y económica ha modificado el concepto a pesar de que las administraciones todavía no hayan querido darse cuenta.
Una familia numerosa, oficialmente, está compuesta por un matrimonio y tres o más hijos e hijas, ¿no?. ¿Que pasa con familias sin vínculo civil ni eclesiástico con ese mismo número de hijos e hijas, qué pasa con familias de jubilados que han tenido que volver a acoger a hijos e hijas con nietos y nietas incluidos, qué pasa con  las familias monoparentales, qué pasa con las familias con hijos de uno de los componentes de la pareja?. Hay infinidad de cuestiones que desde el área de "servicios sociales" ( o como la derecha la concibe: departamento de limosna social) y desde el resto de estamentos oficiales no son tenidas en cuenta.
Por lo tanto, menos alegrías y menos propaganda.

Y para finalizar, simplemente expresar mi convencimiento de que, o esa mayoría silenciosa que se resigna y espera sale a la calle a exigir sus derechos y los derechos de sus hijos e hijas, o simplemente el futuro no existirá; ni el inmediato, ni a medio ni a largo plazo. Simplemente no existirá. ¿Pesimismo, alarmismo?. No, simplemente realista ante lo que veo.

lunes, 3 de febrero de 2014

"VOLVEMOS EN..."

En los apartados de noticias que se refieran a El Campello, deberían colgar el cartelíto famoso de "volvemos en...". Nuestro pueblo vive en la ausencia de noticias, a excepción que las que, afortunadamente genera la vida cultural.
Deberíamos preguntarnos si es bueno que no existan noticias o simplemente es extraño. Si es bueno, es porque todo va bien, algo que no parece que suceda: paro igual, inexistencia modelo económico igual, problemas sociales igual. Si no lo es, ¿no os parece extraño que, por ejemplo nadie esté denunciando el porqué no se han sacado los números del presupuesto 2014, o porqué no se está previendo ya el inicio del siguiente curso escolar y sus necesidades en cuanto a libros y becas de comedor, o porqué no se está hablando de qué pasa con los Mayores o los pequeños menores de 3 años, o de que porqué un municipio de más de 28.000 habitantes no se plantea la construcción de infraestructuras destinadas a servicios que carece( mercado)?. No entiendo porque nuestro pueblo no genera noticias, aunque, si me paro a pensarlo y lo analizo desde el conocimiento superficial de la sociedad campellera, igual sí llego a una conclusión.

CÁLLATE.

Una de las cosas más recordadas, y por supuesto comentadas de la conferencia que la derecha ha celebrado en Valladolid el pasado fin de semana será el “cállate” del Presidente del partido de la derecha hacia el Secretario General del partido mayoritario en la oposición.
Con una arrogancia que las justificaciones de sus subalternos no podrán suavizar, el Presidente del partido de la derecha que nos gobierna ( y me refiero a el como el Presidente del partido de la derecha pues su presencia en la conferencia no debería interpretarse como Presidente del gobierno de España, pues en esos momentos solo representa a afiliados y cargos públicos de ese partido) le dice al Secretario General del PsoE que, o calla, o reconoce el esfuerzo de la gente, en un ejercicio más o menos de: o te callas o me ríes las gracias.
Considero que no ha sido bien interpretada la frase del “o te callas” por parte de los analistas políticos, pues, no es retórica, es arrogancia y prepotencia utilizada como cortina de humo ante los diferentes escenarios adversos que tienen planteados como partido y como gobierno.

Centró el Presidente del partido de la derecha su intervención en loar la política del gobierno que preside en el aspecto económico. La supuesta salida de la crisis que intenta vender no cala entre la ciudadanía, aterrorizada ante el horizonte de más EREs, más paro y menos servicios y derechos. Los únicos que defienden la supuesta salida de la crisis con los acríticos seguidores del partido y los medios de comunicación afines a la derecha.

El “cállate” ha sido justificado por la Secretaria General del partido de la derecha como una petición para que el partido mayoritario de la oposición presentase propuestas, aunque yo me pregunto, ¿para qué?. Ninguna de las propuestas, enmiendas o sugerencias que la oposición parlamentaria ha planteado han tenido el menor eco en una mayoría férrea cuyo único objetivo ha sido, es y será la de controlar el poder para involucionar definitivamente la sociedad. El “cállate”, no ha sido un reto a la oposición parlamentaria, ha sido un bofetón dialéctico que denota el verdadero talante de la derecha en el gobierno: algo que todos sabíamos, pero que se confirma con cada medida legislativa y cada manifestación pública de sus miembros.


El “cállate” es, en mi opinión, un mensaje a la ciudadanía; a la que contesta las políticas impuestas y que no está por bendecir el retroceso social, laboral y de derechos como hechos incuestionables. A esa ciudadanía, el mensaje del “cállate” se le concretará próximamente a través de una Ley que impedirá claramente la libertad de expresión, de manifestación y limitará, en beneficio de la “seguridad”, derechos que nadie pensaba que estuviesen en peligro. El “cállate” es un mensaje claro, no solo al Secretario General del partido mayoritario de la oposición; es un mensaje a la sociedad: o se es mayoría silenciosa, o se comparte de forma acrítica y entusiasta la política que imponen.

LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD.



La legalidad institucional ampara las agresiones de la derecha gobernante. Estas agresiones son definidas por ellos y sus plataformas informativas ( medios creadores de opinión, que no medios de información) como medidas necesarias ante la “herencia recibida” (manido argumento, aunque poco creíble, que utiliza la derecha para justificar su ataque al tímido y escaso estado de bienestar). Otro de los argumentos o justificaciones ( más argumento) es la legitimidad del gobierno por  el apoyo recibido en las urnas, entendiendo y reduciendo la democracia a un acto de delegación sin posibilidad de revisión ni control a lo largo del mandato legal.

Volviendo a la legitimidad, creo necesario decir que, si no contamos con casi el 40% de abstención, la legalidad del 43% obtenido no es dudosa, pero si incluimos esa abstención, y a ella le sumamos los votos en blanco y nulos, la legitimidad es más que cuestionable. No obstante, sea el 43% o sea el 30% ( porcentaje en función del total de ciudadanos y ciudadanas con derecho a voto, emitido o no, en función de la libertad individual de ejercer ese derecho, pero que vive y sufre) la pregunta es, en mi opinión, clara: ¿puede un 43% imponer sus criterios y políticas al 67% restante?. La respuesta, en el marco legal de nuestro sistema electoral es claro: si, puede.

Resulta, a la vista de los datos, que el sistema electoral español es claramente injusto, no ya con las minorías, sino con todo aquel que no consiga gobernar en mayoría. Una necesidad urgente, en beneficio de la legitimidad es modificar el sistema electoral para impedir, por ejemplo, la posibilidad de mayorías absolutas, algo que indudablemente beneficiará a la mayoría de la sociedad ( por no hablar de avanzar hacia un sistema más plural que permitiese la presencia en las instituciones de un número mayor de organizaciones políticas y ciudadanas).

Otro aspecto que debería introducirse en la legislación electoral ( siempre desde mi opinión), es el control periódico de la ciudadanía. Evidentemente para ello, es preciso que el escenario de elección se modificase, introduciendo, por un lado, el contrato social electoral concretado en el programa electoral, y por otro, las listas abiertas para identificar la responsabilidad directa del mandatado respecto a la ciudadanía que le mandata. Paralelamente y unido a éste último aspecto se debería introducir la revocabilidad de los cargos públicos ( en la Ley Orgánica de Libertad Sindical ya se establece la revocabilidad de los delegados electos), algo que, con la construcción legal necesaria ( para impedir ajustes de cuentas), propiciaría un verdadero compromiso entre la ciudadanía y sus mandatados.


Evidentemente, uno empieza cuestionando la legitimidad de la toma de decisiones y acaba en la necesidad de reformar nuestro marco electoral como una medida urgente. El desapego de la ciudadanía, además de por haberse constituido los partidos en verdaderos sindicatos de cargos públicos, creando una superestructura por encima de la ciudadanía, por la corrupción y por otras cuestiones, debe buscarse en la ausencia de identificación del ciudadano con sus mandatados a los que, ni puede controlar, ni puede modificar su estatus pese a los incumplimientos de los compromisos electorales. Y el resultado del desapego, en un marco de ausencia de ideologías claras es un terreno abonado para la extrema derecha y los movimientos neofascistas, algo que a los partidos políticos herederos directos de ideas de justicia social e igualdad como base de la libertad, tendría que provocarles una seria y urgente reflexión, más allá de los intereses coyunturales que les condicionan y supeditan a comparsas del sistema al que en origen deseaban transformar. 

domingo, 2 de febrero de 2014

Si bebes CocaLoca, eres cómplice de los despidos....


En dirección a la miseria

La reunión de la derecha española este fin de semana en Valladolid ha servido para…¿para qué ha servido?.
Si hacemos una lectura de su “manifiesto”, podremos darnos cuenta de que, aunque parezca imposible, el desprecio del partido de la derecha por la ciudadanía ralla el insulto. Su mismo lema (en la buena dirección) es una falacia que únicamente se refiere a los que más provecho han sacado del gobierno de la derecha a lo largo de estos dos años.
La retórica electoralista llena el documento que, con toda seguridad habrá sido redactado por un selecto grupo de asesores de comunicación. Las referencias a la igualdad, a la libertad, a los derechos sociales, a la justicia, choca con la practica que ha desarrollado el gobierno de derechas desde su acceso al poder.
Como no podría ser de otra manera, las referencias a la “herencia recibida” son la línea justificativa de las medidas que por “necesidad” han tenido que tomarse. Decir ahora que se cree en Europa, es como reafirmarse en que nada va a cambiar para que todo siga igual.

Desprecian la inteligencia de la ciudadanía al hacer referencia a la investigación, a las oportunidades de los jóvenes o al empleo como ejes de su propuesta europea. Todo lo hacen sin mirar de puertas a dentro: más del 50% de los jóvenes parados, destrucción de empleo, cierre de PYMES, desamparo social… Y el desprecio llega hasta límites verdaderamente cabreantes cuando se refieren a la libertad ( con una ley mordaza en ciernes que criminaliza y penaliza económicamente la movilización ciudadana), la igualdad ( cuando han desarrollado políticas que han provocado una desigualdad desconocida desde la década de los ochenta) o la solidaridad ( cuando han abandonado a los más débiles en manos del cruel mercado). Realmente es insoportable.

No hay líneas rojas que, pese a haber afirmado que no rebasarían, no hayan anulado y borrado a golpe de mayoría absoluta. No hay valores ( por muy precarios que fuesen en la sociedad) que no hayan pisoteado. Eso sí: su compromiso con los principios inspiradores del nacional catolicismo siguen intactos en su ideario.

Una sociedad que reflexiones serenamente sobre el pasado más inmediato debería sentir desprecios por las líneas surgidas del cónclave “popular”. Y no solo eso: debería sentir un profundo desprecio por los líderes que en ella han participado, pues sin pudor alguno, se han dedicado a defenderse, atacando. Atacando al oponente de forma beligerante al no tener ni ideas ni propuestas más allá de su consolidación en el poder.

Creo sinceramente que, tras la conferencia política que la derecha ha celebrado, tras las muestras inequívocas de prepotencia que siguen demostrando, tras la aceptación de una Europa basada en el vasallaje y no en la igualdad, no merecen ni un voto, pues será darles nuevamente aire para seguir pisando los derechos de los trabajadores y los más débiles.


Para finalizar, únicamente  decir que la presencia del Alcalde de El Campello no hace más que confirmar que, aunque insistan en diferenciar la política local de la estatal o la Europea, la derecha local comparte los ejes fundamentales de la política de opresión que se ha desarrollado desde el Estado sobre los trabajadores y trabajadoras. Que la creación de empleo es para ellos una mera intención, y que los servicios básicos que garantizan la igualdad y la libertad ( no se puede ser libre en la pobreza, no se puede hablar de igualdad en la desigualdad más extrema) no son más que mera retórica en un discurso vacío e irrespetuoso con la ciudadanía. Y ahí, la ciudadanía debería expresarse con contundencia: ni un apoyo a los que han abandonado a los vecinos y vecinas buscando únicamente su propio beneficio partidista y personal. Ni un solo apoyo a los que solo buscan limosna y no apoyo solidario a los más necesitados. Ni un solo apoyo a los que nos quieren seguir vendiendo como mercancía barata a la Europa de los capitalistas y los especuladores.

sábado, 1 de febrero de 2014

VOX POPULI

Le ha faltado el apellido al nuevo partido nacido de la extrema derecha (¿cual es su posicionamiento político; más allá de la extrema derecha?). Lo cierto es que sí; está en boca de todos.
La derecha se rompe por su extrema, y ésto en épocas de depresión social y económica es una de las consecuencias que pueden decantar a la sociedad hacia posiciones extrema. No existe peligro de que las masas ciudadanas se enrolen en la izquierda revolucionaria, pues "gracias" a la izquierda institucional, la aceptación del sistema como mal menor ( y único, según las posiciones asumidas por todas las partes en juego: liberales, conservadores, social liberales e incluso social demócratas) salva a la sociedad del peligro que ha combatido la derecha a lo largo de su más negra historia: el marxismo. Por lo tanto, el camino del extremismo al que anima el sistema ( aunque en apariencia lo combata) es el fascismo ( para que utilizar eufemismos del tipo de autoritarismo y similares, ¿no?).
(Unicamente un paréntesis: marxismo entendido como método de análisis social y económico. Marxismo entendido como un referente ético, filosófico y sociológico cuyo objetivo es la emancipación de la clase trabajadora de la explotación económica, cultural y social a la que la somete el capitalismo.)
El carácter revanchista y pendenciero respecto al conflicto armado en Euskadi, la unidad de España, y otras lindezas de claro origen falangista son la columna vertebral del nuevo partido, cuyo objetivo es aglutinar a las bases más reaccionarias de la derecha domesticada ( por interés). La identificación del problema social y laboral con la inmigración es otra de las señas de identidad del nuevo partido que tanto enfada a los dirigentes de la derecha gobernante ( a pesar de que ellos piensen lo mismo, aunque lo disimulen desde la corrección política).
No hay que poner únicamente de relieve la ruptura de la derecha como un hecho electoral: hay que poner sobre la mesa el PELIGRO que organizaciones de éste tipo ( y del tipo de UPyD, cuyo ideario es la ausencia del mismo como argumento de regeneración, por ejemplo) tiene para una sociedad embrutecida por la ignorancia impuesta por el sistema. ¿La solución?: PEDAGOGIA SOCIAL, trabajo en la sociedad para que ésta avance en la toma de conciencia sobre quienes y porqué provocan su sufrimiento individual y colectivo. Es la única solución para combatir a la extrema derecha: razón contra estupidez.

SIN EXPLICACIÓN.

Si los y las concejales y concejalas de la derecha municipal creen que la mera lectura de los diferentes argumentarios que sus "jefes" les envían para "combatir" a la oposición es suficiente argumento, van listos. Recurrir a que el desarrollo normativo no es obra de ellos, sino de los "malvados" que gobernaban en 2006 es un acto de irresponsabilidad, al igual que decir que los desahucios son legales solo porque la ley viene del siglo pasado y ya más que una ley, es una tradición: el partido que gobierna es el de la derecha, y si no estaba de acuerdo con el desarrollo normativo, ha tenido dos años para cambiarlo.
Por otro lado, afirmar que la Generalitat no dejará a nadie que lo necesite fuera del sistema es una falta de respeto hacia los y las dependientes que han visto como se han reducido casi a la nada las ayudas que, GRACIAS al anterior gobierno empezaron a recibir, PESE al gobierno de la derecha patria ( la misma que se las ha CEPILLADO para mayor regocijo del sistema). Aunque le pese a la derecha, de las pocas cosas que van a pasar al recuerdo colectivo será la Ley de Dependencia, un tímido inicio de sacar de la invisibilidad a las personas más vulnerables.
Me parece que, justificar lo injustificable por obediencia partidaria es vergonzoso.