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EL HERMANO PEQUEÑO DE RECUPERANDO IDEAS.

jueves, 30 de octubre de 2014

DEMOCRACIA MUNICIPAL

El título podría inducir a pensar que existe más de un tipo de democracia en un marco institucional determinado por la representatividad como en el que vivimos. No es así. El título se refiere a los retos que, en mi opinión, tienen las organizaciones políticas y ciudadanas que esgrimen el argumento de la necesidad de “regenerar” la democracia en todos sus ámbitos.

Todos y todas asistimos a una desenfrenada carrera por “democratizar” las organizaciones: el PSOE con las primarias abiertas, IU también y Podemos con un método diferente. Ninguno es mejor que otro, y todos son positivos, a pesar de no ser la panacea de la democratización ( las primarias pueden impulsar liderazgos incluso de corte caudillista así como un cierto clientelismo asociado a éste). No obstante, los partidos que nos representan en el ámbito local no han realizado propuestas para mejorar la calidad de la democracia local. ¿Los motivos?. Desde el convencimiento en que la práctica totalidad de partidos y organizaciones “creen” en la representatividad como vehiculo principal ( que no único), parece innecesario plantear propuestas de antemano, pues dependerá del “talante” de los representes respecto a los representados la mejora o no de la calidad democratica municipal. Esto, aplicándose a municipios de pequeño tamaño, donde incluso la elección de los Alcaldes se realiza de forma directa ( los concejos abiertos), podría tener una justificación, pero no en un pueblo de casi treinta mil habitantes.

Por otro lado, la ausencia de debate en torno a medidas concretas para la mejora de la participación pueden partir de la desestructurada representación social: no existen movimientos vecinales movilizadores ( existen, y tienen un carácter reivindicativo, pero no aglutinan a los suficientes vecinos y vecinas como para influir directamente en la toma de decisiones), por lo que para la totalidad de organizaciones ( al menos para las que tienen representación), la opinión pública agregada ( como suma de los juicios individuales a través de los votos  como la define Victor Sanpedro en su obra Opinión pública y Democracia deliberativa)es la única a tener en cuenta. La opinión pública discursiva tiene unos ámbitos y una relevancia, desgraciadamente, poco relevante todavía, así como una incidencia prácticamente inexistente en cuanto a movilización electoral. Y ahí es donde los partidos y organizaciones que defienden en su discurso la “regeneración”, deberían incidir. ¿Cómo?. Voy a plantear algunas ideas.

Como antes indicaba, el movimiento asociativo es, por desgracia, poco influyente en nuestro municipio, algo sobre lo que los miembros de colectivos y asociaciones vecinales y sociales deberían reflexionar. La respuesta de que “ en El Campello, la gente es pasiva e inmovilista” no es suficiente: si lo es, ha sido, al igual que en el resto de localidades, porque la evolución de los Ayuntamientos democráticos no han impulsados mecanismos de participación tales como para que la ciudadanía considerase productiva dar su opinión de forma institucionalizada. Igualmente, el control que de los pequeños colectivos y asociaciones se ha realizado desde las corporaciones ha “maniatado” la posible respuesta que ahora parece tan necesaria pero que nunca ha sido tenida como una prioridad. Y, dicho esto, centrémonos en el mañana y no en el ayer.

Evidentemente, el talante de los representantes es importante, pero en una institución como el Ayuntamiento, la racionalización burocrática es, al tiempo, un condicionante y una oportunidad. Un condicionante, pues la ley limita y constriñe la participación institucional. Y es una oportunidad, porque la misma ley permite vehículos para que, desde ese  talante, desde el compromiso con la regeneración, se concreten acciones que, al tiempo de propiciar la participación de los actores ya institucionalizados actualmente, impulse la creación de otros foros y ámbitos de debate social.

El reglamento de participación es, al igual que comentaba sobre el desarrollo racional de la burocracia institucional, una oportunidad y un mecanismo de control y, por lo tanto, de limitación de la participación. Los derechos, mecanismos y medios que en el se establecen ( información, consulta, divulgación, etc) deberían ser flexibilizados. Pongamos un ejemplo: en la actualidad existe una polémica suscitada por los “plazos” para la presentación de preguntas al Pleno municipal por parte de los vecinos y vecinas. Este punto, debería flexibilizarse llegando incluso a permitir la participación directa en el Pleno municipal de forma regulada y ordenada ( propiciando no solo peticiones de información sino un cierto grado de clima discursivo al suscitarse debate y, por consiguiente, tener la oportunidad de contrastar opiniones en la búsqueda de consensos).

Otros mecanismos son los Consejos Sectoriales ( donde participan los colectivos y asociaciones del ramo: deportivas, juveniles, culturales, etc) así como el Consejo de Ciudad, un organismo que todavía está por desarrollar y que parece que no verá la luz en la presente legislatura.

La información y divulgación de acuerdos y debates municipales, así como de opiniones sobre problemáticas o simplemente informaciones divulgativas deben tener su espacio a través de medios abiertos, democráticos y no controlados por la administración aunque dependientes de ella. La radio, los medios informativos locales son instrumentos que deben impulsarse.

En último lugar ( porque lo anteriormente dicho se dirige principalmente a las instituciones ya en funcionamiento y, en general, a la ciudadanía con el objetivo de promover un cierto grado de discursividad) la posibilidad de organizarse en torno a nuevas instituciones debe tener un cauce flexible así como medios y posibilidades de desarrollar los objetivos para los que se crean ( y no me refiero a subvenciones, pero si a los medios físicos, informativos y divulgativos). Esto mejoraría y ampliaría la discursividad al tiempo que, con la creación de los instrumentos de descentralización necesarios ( un pueblo tan extenso, los precisa: consejos de barrio, asambleas de barrio, concejalías de barrio…) podría abrirse la posibilidad de opinar a muchos y muchas vecinos y vecinas que en la actualidad limitan esa opinión al ámbito doméstico o lúdico.


Y, desde la institución municipal, cuestiones como la comparecencia pública periódica para explicar y rendir cuentas si así se exige, la flexibilización para la presentación de iniciativas populares, la creación de un departamentos de opinión ciudadana que “consultase” la opinión sobre decisiones a tomar y evaluase las adoptadas, son igualmente instrumentos que, aunque en el ámbito del “talante”, deberían ser asumidas como necesidades institucionales de “regeneración”.

LA IZQUIERDA QUE SE BUSCA

Me he permitido utilizar un título para ésta opinión que no es mio. El título corresponde a un magnífico libro de José Antonio Pérez Tápias. Un libro en el que se recopilan diversos artículos publicados por este autor en diferentes medios de opinión sobre las contradicciones de una izquierda que, pese a nombrarse, se busca en las propuestas y actitudes. Dicho esto, paso a plantear el porqué considero que la izquierda local, a pesar de existir, se busca.

Quizá hablar de izquierda y/o derecha pueda parecer anticuado; ahora parece que está al orden de la calle hablar de los de "arriba y los de abajo" o simplemente de la ciudadanía. Pero, me permito utilizar éstos términos porque yo sí creo que los valores, principios e ideas siguen separando izquierda y derecha, a pesar del dominante discurso del fin de los "grandes relatos". Y, hablando de la izquierda, y sin referirme en concreto a ningún partido u organización en particular , considero que, no solo la autodefinición como tal, supone que pueda ser encuadrada éste o aquel partido en un lado u otro: el discurso y la practica son los que sitúan a unos o a otros en un lado de la balanza ideológica. Como decía, hablar de la izquierda, en éstos momentos, es hablar de las organizaciones con representación institucional, pues no existe un movimiento ciudadano que defienda o plantee con claridad y concreción un proyecto alternativo que pueda encuadrarse claramente en la izquierda ( es posible que algunos puristas, quizá los más acérrimos defensores del dogma, se autoconsideren como parte indefectible de la izquierda más pura y casta, pero, no solo de discursos y/o gestos vive la sociedad).

La labor que los grupos políticos de la oposición han realizado se caracteriza, en mi opinión, por un continuo deambular: unos, desde posiciones más o menos reivindicativas y generalistas, desde posiciones más o menos radicales respecto a principios propios e históricos. Otros, desde el discurso y el uso del simbolismo para construir un espacio alternativo pero sin definir con claridad el qué o el cómo. Y otros, simplemente practicando un seguidismo argumental remitido por sus dirigentes, sumidos en el institucionalismo más paralizante. Unos y otros, carecen en la actualidad de un proyecto que anteponer al no-proyecto que nos gobierna desde hace dos décadas, a excepción de planteamientos más o menos propagandísticos respecto a un paquete de cuestiones que no centran, en absoluto ( y pese a su relevancia, que la tienen) los problemas estructurales que deberían estar abordando.

Evidentemente, está crítica sin señalar a nadie podría provocar que alguien o algunos se sintiesen aludidos, pero eso ya entra en la capacidad que cada cual tenga de mirar su reflejo en la realidad.

Lo cierto es que, habiendo tenido la oportunidad de desbancar al gobierno del no-proyecto, se antepusieron intereses y actitudes personales, ¿o quizá no?. Tres son las cuestiones que podríamos valorar: una, que como decía los intereses o actitudes impidieron llegar a un acuerdo. Dos, que el acuerdo fuera imposible ante la inexistencia de una propuesta general que contrastar, y tres, que determinados discursos sobre "las traiciones" y/o "engaños", hicieran del todo punto imposible ni siquiera empezar a hablar.

Diversas son las cuestiones que se implican en la actual situación: la propia situación orgánica local de las organizaciones, determinadas "taras" o resquemores históricos, el desinterés en un proyecto más allá del propio, e incluso, los intereses o ambiciones que legítimamente (no hablo de cuestiones éticas) pudieran existir. Lo cierto es que, si lanzamos una ojeada al futuro más inmediato, no parecen existir propuestas que aglutinen o puedan aglutinar a corto plazo ( siete meses es corto plazo) a la opinión pública agregada necesaria como para propiciar un vuelco electoral ( única vía posible en nuestro municipio a la vista de la histórica desafección de la ciudadanía local hacia los asuntos municipales, en general).

Pero no me gustaría terminar sin plantear lo que en mi opinión sería un acto de reflexión, más allá de as propias organizaciones: la convergencia. Y con ésto no me refiero a acuerdos electorales únicamente, sino a encuentros y coincidencias sobre qué cosas son las que se necesita actuar, cómo hacerlo y con qué objetivo, además de con qué mecanismos ciudadanos contar para que sea un encuentro y una coincidencia lo más amplia posible. No me refiero a los posibles acuerdos estratégicos, sino a debates públicos en "abierto" que configuren una agenda concreta de asuntos y actuaciones que saquen a nuestro pueblo del marasmo institucional y la desidia social.

Podría, como en alguna otra ocasión he hecho, hablar de cuestiones concretas, de asuntos concretos, pero considero que es más necesario y urgente  instar a una reflexión que plantear líneas que, en definitiva, deberían ser motivo de un debate más amplio donde el estatus que se ocupe no sea lo relevante, sino que lo verdaderamente importante fuera únicamente el rol de ciudadano o ciudadana.

Evidentemente, son simples opiniones de un "opinador" empedernido cuyo objetivo no es tener razón, sino razonar humildemente sobre ideas, sin más ambición que la de mejorar colectivamente el futuro, nuestro y de nuestros hijos e hijas.

viernes, 24 de octubre de 2014

INICIATIVAS PARTICULARES

Los que tienen la deferencia de leer las humildes opiniones que, tan amablemente tienen a bien publicarme en La Illeta, saben de mi afición a opinar sobre cosas y casos que considero interesantes en nuestro municipio. Y, aprovechándome de nuevo de la amabilidad de La Illeta, me gustaría plantear dos iniciativas particulares que, a simple vista pudieran parecer poco significativas pero que, para mi, son sintomáticas de iniciativas que emprender algunos vecinos y las que debieran tomar nota los representantes políticos municipales.

En primer lugar, los hechos. Diferentes vecinos aprovechan la temporada de aceituna para recogerla de los olivos situados en parcelas municipales. Si éstos vecinos no la recogiesen, seguramente serviría únicamente para alfombrar los bajos de los olivos. Otro hecho: se han abierto en los últimos meses diferentes mercadillos en la localidad, promoviendo una novedosa movilidad ciudadana por las calles de nuestro pueblo, en una actividad desconocida hasta ahora. ¿Insignificancias?. Quizá no tanto.

Un municipio con más de un veinte por ciento de desempleo, que podríamos definir como estructural y no solo debido a la “coyuntura” de la crisis especulativa del ladrillo; un municipio con una economía basada en la estacionalidad que provoca la dependencia del turismo de temporada; un municipio con un tejido comercial débil no solo por su propia estructura sino también por la proximidad de grandes centros comerciales, como mínimo, debería plantearse la búsqueda de alternativas económicas que ofreciesen una posibilidad a los vecinos que más están sufriendo la crisis: jóvenes, mayores de 50, mujeres, etc. Y en éste marco, y siendo propietario el pueblo de El Campello de diversos solares ( algunos ocupados por actividades de ocio agrícola), ¿sería descabellado pensar en la agricultura ( alternativa, sostenible y ecológica, por ejemplo) como alternativa económica potenciada a través del impulso de cooperativas, por ejemplo?. ¿Sería descabellado pensar en que una posible herramienta de impulso comercial sería la celebración de mercadillos específicos en un ya de por si deprimido centro urbano, para así impulsar una cierta actividad económica?. ¿Sería descabellado impulsar la formación de jóvenes y menos jóvenes en alternativas económicas, destinando fondos públicos al impulso de iniciativas económicas locales en vez de hablar de los “emprendedores” como si esto fuera una actitud al alcance de todos cuando es todo lo contrario? (emprende, quien tiene ideas y fondos para hacerlo, por lo que incentivar a los emprendedores a través de campañas y actos similares, no garantiza, ni de lejos, la igualdad de oportunidades para todo aquel o a aquella que tiene un idea y lo que precisa es ayuda, no una palmadita en la espalda). Sería descabellado que, en vez de esperar con ansiedad la resolución del asunto Universidad, los representantes locales, cogiesen el maletín y se fuesen a buscar a inversores a cambio de buenas comunicaciones, buenas infraestructuras ( que igual tenía que asumir el propio consistorio, pero ¿y que?), etc?

Y una última cuestión. Si de verdad se quiere ayudas a las familias que sufren la crisis sistémica, bien podría nuestra corporación pensar en impulsar, con esos fondos de “superávit” de los que tanto se habla,  programas de fomento económico y de empleo, del tipo de : bolsas de trabajo ( sin creación de plazas, pues la ley lo impide) destinadas a trabajadores jóvenes, mujeres con cargas familiares, parados y paradas de larga duración, etc, para atender servicios municipales.
Y finalizo. Cuando ves iniciativas particulares, se echa de menos la iniciativa municipal, la de los que deberían representarnos pero que solo parecen ( y digo parece, desde una opinión personal) representarse a ellos y sus intereses electorales. Se echa de menos, quizá, un poco más de cercanía con las gentes que sobreviven en éste pueblo y sobre todo, a los que vivirán en el en los años venideros: los jóvenes.

Y ahora si que finalizo, pero no puedo evitar decir una última cosa: ¿existen los jóvenes?. Se les ve deambular por las calles, sabemos que el instituto de secundaria está lleno de ellos, que incluso en las diferentes universidades hay jóvenes de El Campello formándose pero, ¿existen realmente para los que nos representan?. Una pregunta: ¿Si hay  ocio en un centro público para los Mayores ( cosa que me parece oportuna y justa a pesar de considerar que este colectivo tiene otras necesidades que no se atienen de la misma forma), porqué no hay un centro para el ocio de los jóvenes?. La respuesta que se me ocurre es demasiado obvia.


Como decía, mi intención es solo opinar, poniendo negro sobre blanco cosas que, incluso hasta a mi me parecen, en principio, descabelladas, pero si uno se para a pensarlo, igual no lo son tanto, ¿no?.

lunes, 20 de octubre de 2014

Podemos: un escalón más.

PODEMOS ha celebrado su Asamblea, por así decirlo, constituyente. Realmente será ( la Asamblea) el mecanismo a través del cual se concrete la formación de un partido político que, guste más o menos, se esté de acuerdo en mayor o menor grado con sus propuestas, discursos o métodos, suscita interés. Que el resto de partidos tradicionales estén verdaderamente expectantes, e incluso se permitan el "lujo" de opinar sobre la "táctica" de Podemos, es un síntoma, no solo de ese interés, sino en más de un caso, de preocupación.

Y, ¿porqué preocupa podemos?. Desde las cúpulas de los partidos, la preocupación se centra, no solo en los posibles (reales) votos que pueda restar la propuesta electoral de Podemos ( sola o en coalición), sino en que está provocando dos efectos en la militancia que para bien o para mal sustenta a las cúpulas dirigentes. Por un lado, el cuestionamiento de la profesionalización excluyente de las élites. Por otro, el método democrático con el que se toman las decisiones, alejado de la decisión cupular que acostumbran a desarrollar los partidos tradicionales. Una y otra cuestión preocupa, aunque, evidentemente, la resta de votos también lo hace, porque la perdida de poder institucional es una perdida paralela de medios de esa élite profesional que ha ocupado, ocupa y, si nada lo remedia ( incluso a pesar de la perdida de apoyo electoral, pero conservando aunque sea un pírrico y mínimo poder institucional), lo seguirá ocupando.

Podemos, con su mensaje transversal, apela, no solo al sentido del cabreo, sino al común al plasmar politicamente  lo que muchos y muchas piensan ( pensamos) de la actual clase política: el término casta, referida a esas élites excluyentes, lo resume.

Pero ahora Podemos tiene ante si varios puntos de inflexión. El primero, elegir el cómo quiere organizarse para, siendo eficaces, no perder la referencia ni los referentes que movilizaron el 25M a más de un millón y medio de ciudadanos y ciudadanas. Y en segundo lugar, concretar las propuestas, primero sobre las candidaturas ( si o no a presentarse en solitario o en convergencia a través de candidaturas de unidad popular) y en paralelo, pero en mi opinión, más importante, sobre los programas y propuestas que sustentarán esas candidaturas. Romper el circulo vicioso en el que un exceso de asamblearismo puede arrastrar, y concretar, siguiendo el método de trabajo y debate, qué se quiere para cada ámbito y cómo se quiere.

Van a ser semanas en las que, si la euforia fruto de los sondeos se lo permite, la opción Podemos puede concretarse o enrocarse en una dinámica estéril que haría que la utilidad que pudiera tener la herramienta, quedase únicamente en el simbolismo sentimental  y romantico de la agitación ciudadana, algo que a los que tenemos ese punto de romanticismo nos llena de emoción, pero que haría inservible la herramienta para los fines que se está creando: asaltar un sueño.

UNAS LÍNEAS PARA DEBATIR.

Como vecino de éste pueblo, considero que es una obligación inherente al hecho de ser ciudadano opinar y proponer cuestiones que, desde en mi opinión ( de ciudadano), pueden ser, como mínimo, debatibles en el ámbito de la política municipal, ámbito donde el reduccionismo de la gestión de los servicios mínimos y bajo mínimos, parece restringirse a meras cuestiones de mantenimiento urbano y poco más ( algún acto puntual e inconexo para cubrir un expediente con el cual poder concurrir, en el caso de los partidos, a las elecciones con un curriculum más o menos completo).

La política municipal es, por su cercanía a los y las ciudadanos y ciudadanas, el campo de acción política más inmediato, aunque no el más relevante dadas las restricciones legales que el Estado impone a la administración local. No obstante, considero que se tienen instrumentos suficientes para plantear algo más que la mera gestión de los recursos y las necesidades cotidianas, motivo por el cual, creo que sí es posible articular un verdadero planteamiento que supere la parálisis institucional en la que nos encontramos desde hace demasiados años.

Uno de los recursos retóricos en los discursos políticos es, "la resolución de los problemas de los ciudadanos", sin valorar que, en la mayoría de ocasiones esos problemas son creados por el propio consistorio. Pongamos un ejemplo: ¿si desapareció el bono libro, la mayoría de ayudas al transporte, la mayoría de ayudas para comedor, podría la institución municipal intervenir a través de la creación de servicios financiados directamente ( sin necesidad de conceder ayudas directas)?. ¿Si existe un superavit municipal dado el esfuerzo de la ciudadanía y de los y las trabajadores y trabajadoras públicos ( paga extra, rebaja salarial...), porqué éste, tras amortizar la exigua deuda municipal, no va destinado a programas concretos de ayuda a jóvenes, parados de larga duración, ayudas a los y las estudiantes universitarios, programas de atracción de empresas, creación de servicios a las familias con mayores a su cargo y niños o niñas menores de tres años?.

Es cierto que hablar de la creación de empleo, por ejemplo, es un recurso fácil, porque lo difícil es concretar el cómo, pero insisto en que, sin vulnerar la ley que impide la creación de más plazas de trabajadores públicos, se puede ayudar directa y concretamente a través de otros mecanismos ( promoción del cooperativismo, inversión en tecnología, infraestructuras para la instalación de nuevas iniciativas económicas, creación directa de bolsas de trabajo para apoyar a las personas en mayor riesgo de exclusión, etc)

Hablar de promocionar el comercio local es otro de los recursos retóricos a que nos tienen acostumbrados, pero ¿qué tipo de comercio, para qué, cómo?. Cuando se propone es necesario plantear las vías de esa ayuda y los objetivos de las mismas.

Que el modelo unidireccional y estacional del turismo no es suficiente, es evidente. No se puede obviar a este sector, pero no puede ser sobre que se construya un proyecto de futuro: ni este, ni el volver al ladrillo. Por consiguiente, apoyar a los llamados "emprendedores" ( todos somos potencialmente emprendedores, pero la diferencia está en quién tiene los fondos necesarios para poder emprender, y quien tiene solo las ideas y precisa de ayudas para asegurar otro de los tópicos que, pese a repetirse, no se cumple: la igualdad de oportunidades) no puede ser solo un discursos, ha de concretarse en líneas políticas y económicas.

El pueblo de El Campello debe desprenderse cuanto antes de los "gestores" y poner al frente de la institución a representantes políticos con ideas, dispuestos a debatirlas ( incluso a cambiarlas como fruto del debate) y consensuarlas con la ciudadanía. Y lo debe hacer, no desde la pasiva espera a que los mensajes o promesas llenen el vacío de argumentos, pues si algo habrá que hacer en los tiempos que se avecinan, será valorar, no lo pintoresco de la propuesta, sino su viabilidad y su repercusión en la vida presente y futura de éste pueblo. El Campello, como muchos otros municipios, necesita de decisiones verdaderamente revolucionarias, pero no por su contenido ideológico, sino por su compromiso, primero, con la democracia, y en segundo lugar, con el bienestar de todos y todas, pensando no solo en el rédito electoral que pueda obtenerse, sino en como esas decisiones afectan a esa ciudadanía local, de la que muchos hablan, pero que muy pocos asumen como motor de un Ayuntamiento verdaderamente democrático.

miércoles, 15 de octubre de 2014

PORQUÉ, COMO Y QUIEN.

Uno de los debate en Podemos es, si presentarse a las elecciones municipales como tal o en el marco de acuerdos de unidad popular (yo diría de unidad programática). Es un interesante debate. Por un lado, los que opinan que Podemos no está preparado para dar el asalto al poder local o cómo hacerlo. Por otro, los que piensan que es el primer escalón que hay que subir y que, estratégicamente no beneficiaría el objetivo de Podemos en el ámbito estatal. En mi opinión, unos y otros tienen razón y sus razones.

Los que piensan que hay que presentar candidaturas de Podemos en los municipios parten de dos premisas que son ciertas: en caso de no hacerlo, las expectativas que tiene la ciudadanía se verían, de alguna manera truncadas en cuanto al cambio institucional más cercano. Por otro lado, hay que pensar que el método de podemos, siendo profundamente democrático (primarias abiertas) se enfrenta a un problema en el mismo método que no se puede obviar: la calidad democrática de las candidaturas, al margen del método de elección. Me refiero a la posibilidad que puede ser aprovechada por determinados elementos para iniciar un cierto tipo de clientelismo que les lleve a ocupar un cargo para el que, quizá, no estén preparados. Y no me refiero a preparación política ( que todos, en mayor o menor grado lo están) sino a representar lo que realmente significa la alternativa Podemos.

Por otro lado, ¿no sería más adecuado que la decisión e incluso la adaptación del método de elección o como queramos llamarle lo decidiesen los círculos, organización base de Podemos?. Sería prueba de una descentralización real en la toma de decisiones, transfiriendo esa responsabilidad a los que conocen la realidad social y política sobre la que quieren influir.

Existe la posibilidad de sumarse a candidaturas, digamos, de convergencia. Esta posibilidad existe si previamente existe una voluntad, no solo desde Podemos sino desde otras formaciones que, en mi opinión, en la actualidad siguen practicando el partidismo autónomo por no llamarlo endogámico y que, sin análisis de ningún tipo, desechan la idea, quizá por creerse poseedores de un patrimonio o un capital político que no parecen estar dispuestos a compartir. Igualmente, ¿aunque se llegue a un acuerdo programático ( que es el fundamental), cual sería el método de elección de las candidaturas: listas abiertas en primarias abiertas, cuotas por organización en función…de qué?. Una cuestión a dilucidar cuanto antes si ésta es la opción por la que s opta.


En resumen, creo, por lo que leo y escucho, que se presentan interesantes y acalorados debates que, como decía en un post anterior, no son fruto de la división, ni del enfrentamiento por los cargos ( creo), sino que son propios del carácter bisoño de una organización que está llamada a jugar un papel crucial en la superación de una situación enquistada por la endogamia heredada del 78, y que deben resolverse desde la responsabilidad de saber que existen unas expectativas reales de influir claramente en la vida de una ciudadanía harta y cansada de delegar su voto sin más.

PODEMOS, 1er CONGRESO ( en el recuerdo: 28 Congreso PSOE)

Podemos camina hacia su Asamblea constituyente y la discrepancia lógica en las posiciones se pone de manifiesto. Algo, como decía lógico: el pensamiento único es patrimonio de las estructuras endogámicas condenadas, por mor de los intereses de los dirigentes vitalicios, a vivir en un bucle orgánico. Eso sí, las discrepancias, tanto en podemos como en cualquier otra organización más o menos democrática, son vendidas en el “mercadeo” electoral como “enfrentamiento y división”. Y digo, en cualquier otra, porque no se salva ninguna organización: si en IU hay debate, para los medios, hay división, si en el PSOE hay divergencias, hay división y, ahora, en Podemos, si hay más de dos opiniones, hay, por supuesto, división. Esta claro que solo puede presumir de unanimidad una organización claramente ademocrática: el partido popular.

La ciudadanía tendría que observar con interés los procesos de debate que se originan por la constrastación de opiniones. Debería fijar su atención en qué se propone y porqué se propone y no en la envoltura que los medios quieren darle a un proceso democrático. Pero, es evidente que en una sociedad, claramente marcada por el amarillismo, la corrupción y el rechazo generalizado a la política, el que algo dice, algo quiere y, por consiguiente, es digno de desconfianza.

Por otro lado, y sin ánimo de inmiscuirme en el interesante debate que se está produciendo en Podemos, simplemente señalar que, personalmente veo demasiadas similitudes con aquel catartico concreso ( el 28) que el PSOE celebró donde las tesis políticas fueron avaladas por los delegados y delegadas, provocando que el líder dimitiese y forzase un Congreso Extraordinario en el que la militancia, ante el deseo de contar con la figura carismática ( F.Gonzalez) pero también con un programa político manifiestamente de izquierdas, optó por ceder ante la hegemonía del poder carismático que impuso el líder. Personalmente espero que no se llegue a este punto en Podemos y que primen los objetivos frente al tacticismo de contar con un líder mediático que asegure votos: el proyecto democrático, limpio y políticamente transversal nacería con un debe difícilmente comprensible.

En el PSOE, la cesión ante el líder carismático propició un giro que transformó al partido, sí ,en una opción de gobierno, pero no en la opción de gobierno que hubiesen querido muchos socialistas, a la vista de lo que aconteció en los años posteriores en los que se consiguió el poder institucional. Podemos se enfrenta, no solo en lo que respecta al liderazgo general de la organización, sino en todos sus niveles a una coyuntura parecida: carisma=votos o proyecto=instrumento de transformación política.

Hay mecanismos para que todas las propuestas se refundan en una que sea la que represente a la mayoría de hombres y mujeres de Podemos, y esa es la Asamblea constituyente. Más allá de si secretario general o portavoces, lo que realmente importa es el objetivo, y no renunciar a los principios que movilizaron a más de un millón y medio de ciudadanos y ciudadanas.


Por otro lado, la actitud de Pablo Iglesias me sorprende al afirmar que, por “coherencia” no optaría a representar a Podemos si “su” propuesta no es la que finalmente es apoyada mayoritariamente por la ciudadanía que pueda participar en la Asamblea. No es, ni lógico ni compatible con lo que Podemos dice querer representar y sitúa a la joven organización ante una disyuntiva que no se ajusta a las expectativas de la ciudadanía, por ser más propia de los partidos de la alternancia endogámica. No me parece una actitud que personalmente pueda compartir, por lo que espero que el sentido común prime y no se antepongan planteamientos personales frente a objetivos que no afectan solo a Podemos, sino a muchos ciudadanos y ciudadanas.

¿DINAMICA vs ESTATUS?

Cuando el conjunto de estructuras que componen una sociedad dada, como puede ser un municipio, vive inmerso en una estática permanente sin que la dinámica sea más que testimonial y, en la mayoría de los casos, reducida a grupos concretos sin influencia o al menos sin influencia inmediata, se podría especular con que esa sociedad o ese conjunto de estructuras que conforman una sociedad están condenadas a reproducir, pese a todo, un sistema de relaciones basado en determinados simbolismos, donde ninguno y en ningún caso, es o será un factor de cambio o transformación. Me explico.

El conjunto de instituciones y estructuras que componen el municipio están sujetas a una norma cuyo objetivo es la reproducción, consciente o inconsciente, de las presentes condiciones de vida. El individualismo, roto en contadas ocasiones y sobre motivaciones concretas, atenaza cualquier dinámica diferenciadora, al tiempo que la excluye del pírrico debate social que se da en la sociedad a nivel colectivo. Evidentemente, la exclusión primaria se produce por un conflicto en la concepción de estatus y rol en las entidades e instituciones que componen la sociedad como hecho colectivo: ninguna discrepancia es asumida ni tenida en cuenta más allá de la mera y pura testimonialidad y, eso si, siempre de puertas a dentro, pues el estatus que hegemoniza las instituciones sociales no permite un cuestionamiento de “liderazgo”. Y eso se produce, incluso, en las estructuras que presumen de posiciones avanzadas respecto al compromiso transformador en la sociedad; en estructuras que, pese al discurso, viven inmersas en un mantenimiento  sine die de una estática basada en un determinado capital simbólico incuestionable heredado de una preponderancia histórica de la organización sobre el individuo, donde el poder carismático sustituye a cualquier lógica mínimamente racional y, no digamos una racionalidad mínimamente crítica: más allá de la instrumentalidad del objetivo marcado en el mercado electoral, la supervivencia está asegurada únicamente desde la endogamia y no desde la integración de nuevas posiciones, ideas u opiniones..

Desde esta actitud, cabria preguntarse si seguir opinando, aunque sea desde la humildad, vale la pena o es un ejercicio vacuo y estéril visto lo visto. La respuesta a esta pregunta entra inevitablemente en el ámbito de lo personal, pues los condicionanamientos éticos o estratégicos e incluso morales de cada uno son los que dirimen finalmente la decisión sobre si continuar aportando, siempre de forma humilde, o abandonarse a la privacidad del estudio y la reflexión personal. Y, la segunda pregunta es, ¿es posible seguir aportando, opinando, reflexionando públicamente si esa opinión, reflexión o crítica es obviada sin argumentación alguna ( podría ser rechazada por un desacuerdo táctico, e incluso por considerarla una mera especulación intelectualoide pretenciosa, pero, ni a ese extremo llegamos). Al igual que la primera pregunta, ésta únicamente tiene una respuesta en el ámbito privado: ¿hasta donde, porqué y para qué?.

Una vez finalizados los actos del mayor de los actos que expresan la estática ( por otro lado, necesaria para no perder el horizonte de quienes somos y porqué), cabría plantearse una acción dirigida a incidir en la realidad a corto y medio plazo, como expresión de compromiso con el discurso mantenido: cabria plantearse inicialmente una reflexión sobre el presente y el futuro, desde la crítica y la autocrítica sin que ésta sea una flagelación, pero si un acto catártico que influyese en el inicio de la construcción de un instrumento social nuevo, novedoso y radicalmente diferente a lo que todos hemos conocido. ¿Porqué?. Por muchas razones, pero fundamentalmente, si se quiere, por un mero ejercicio de egoísmo: o construimos o nos lo construyen, o se intenta influir o seguimos abandonados a la dominación de los de siempre sin que podamos hacer nada. ¿Pesimismo?. No: realismo quizá, o al menos, un pesimismo realista fruto de infinitas frustraciones ideológico-partidistas. Pero, no por ser una frustración es o debe ser un lastre. En este caso es una motivación que, pese a todo, pese a las preguntas sin respuesta, pese a esa estática incomprensible ( excepto desde posiciones conservadoras, aunque éstas se revistan incluso de “revolucionarias”) provoca una reacción de oposición constante a seguir formando parte de una mayoría que, por silenciosa, se somete de forma resignada, en un intento ( legítimo, por otra parte) de salvar lo que se pueda de la vida de uno mismo.

El debate inicial, desde un intento de hacer tambalear el erróneo concepto de estatus del que gozan determinados individuos en determinadas instituciones sociales, puede ser un paso revolucionario, siempre que no sustituya un falso poder carismático por otro, reproduciendo nuevamente la dominación, aunque bajo otro discurso y desde otra retórica. Definir el rol, el papel que cada cual juega o quiere jugar en la construcción de ese instrumento ciudadano, establecer los métodos y concretar las tareas desde la horizontalidad de ese mismo método, que impida la culminación de anhelos arribistas, poniendo, aunque sea peligrosamente, en manos de la ciudadanía ese instrumento para que lo utilice, es el segundo escalón que deberíamos subir. Y el tercer escalón, como no podría ser de otra manera, la “toma del palacio”: la consecución, trabajada, dialogada y debatida, de una nueva mayoría donde lo colectivo reemplace a lo partidario; donde lo social reemplace a lo especulativo. Difícil si, pero no imposible. Al igual que los labradores del medievo jamás podrían haberse imaginado los cambios que se iban a producir en las vidas de las generaciones futuras (revolución industrial, urbanización, aparición del asalariado, etc), los que hoy nos planteamos el futuro, tampoco podemos imaginarnos los cambios de que somos y seremos capaces, siempre que los hombros que empujen sean más que los que se oponen.

Concluyo haciendo un ruego a la dinámica de las organizaciones, colectivos y demás estructuras sociales de las que, sin ninguna duda, depende el futuro, más allá del hecho coyuntural de las urnas (pero sin olvidarlas, por su utilidad instrumental): de todos y cada uno depende sumar a un proyecto plural, pero unitario en los objetivos.


Mientras tanto, seguiré opinando, pues en mi decisión está, que aunque de forma humilde y sin ninguna pretensión, seguiré llenando líneas con deseos más que con opiniones, algo que no puedo ni quiero evitar. Intentando que mi opinión crítica aporte siempre un algo positivo frente a ese continuo intento de visualizar la crítica con el enfrentamiento y la crispación, conclusiones clásicas y típicas de mentalidades estrechas e interesadas en mantener, como antes decía, ese estatus, y permítaseme, carente de capital, ni cultural, ni simbólico ni de ningún tipo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

SOCIALDEMOCRACIA

Pese a la insistencia de los partidos a la izquierda de la socialdemocracia en apartarse de la definición de organizaciones socialdemócratas, un análisis de las propuestas planteadas por y desde éstas organizaciones, comparada con la historia de la estrategia del socialismo democrático, podría llevarnos a una conclusión: la socialdemocracia, como planteamiento ideológico, es la única posibilidad de desarrollar un programa político efectivo. El recelo e incluso el rechazo de las organizaciones a la izquierda del partido socialdemócrata y, por tanto la confusión entre la organización, la ideología y el programa, son fruto de la praxis que no de las ideas. No obstante, la lucha dialéctica de las organizaciones políticas ( se denominen comunistas, socialistas, etc) por marcar diferencias con la socialdemocracia carecen de un carácter político, suponiendo meramente una estrategia socio electoral.

La socialdemocracia nace, en el siglo XIX como alternativa posibilista del socialismo revolucionario marcado por la estrategia definida y controlada por el bolchevismo triunfante. Pero, a pesar de que los ojos de la humanidad se centraron en aquella extraordinaria experiencia social ( revolución rusa), con el paso de los años y de la perversión estalinista, pronto volvieron su atención a la alternativa reformista.

Domesticar al capitalismo parte de una premisa aceptada por acción u omisión: no es posible sustituir el mercado como instrumento de distribución de bienes ( al margen de la perversión neoliberal). Y, partiendo de esa premisa, los movimientos que aceptan la democracia burguesa, que en principio es la enemiga de la clase obrera ( en el siglo XIX por lo restrictivo de su propia organización), se convierte en un instrumento para la transformación, gradual y progresiva de la sociedad. 

En la actualidad, diferentes partidos, y a pesar de que en su definición figure lo de "socialismo revolucionario", aceptan en sus programas tanto el gradualismo como el reformismo como instrumento de acción política en el seno de las democracias liberales. Ya nadie apuesta por la práctica revolucionaria al estilo decimonónico. Ahora, denominamos revolucionario a la oposición pacífica, a la movilización, a la desobediencia, etc. Pero en las líneas de los programas, se suceden propuestas inequivocamente socialdemocratas.

Otra cuestión diferente es el abandono tactista y oportunista de la propia ideología socialdemocrata por parte de los originarios partidos. El caso del PSOE ( el SPD, el PSF y otros) es paradigmático: la renuncia a frenar las ambiciones neoliberales a cambio de "trozos" del pastel institucional. El ejercicio del poder por el poder, incidiendo en aspectos cívicos pero renunciando a la igualdad social como objetivo ha llevado a perder lo sustancial del proyecto que dió origen al nacimiento de éstos partidos. En la actualidad, innumerables partidos con diferentes definiciones ocupan el lugar progrmático de la socialdemocracia tradicional.

Y finalizo: al margen del tactismo electoral, hay espacio de confluencia para la socialdemocrácia, pese a que no se denomine así, pese a que el partido que tradicionalmente la ha representado en la actualidad sea, más un partido de corte conservador con "conciencia" que el partido de las clases trabajadoras. Hay espacio y existe una necesidad social: el empobrecimiento frente al enriquecimiento, el abandono de las políticas de igualdad, la apuesta por sociedades injustas configuran una realidad en la que solo la unidad de programas podría constituir una alternativa al bipartidismo conservador, pese a las denominaciones de unos u otros. Superar la denominación para centrarse en las propuestas, esa es la única vía posible para la socialdemocracia, sea su nombre cual sea en el actual mercado electoral.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

PRIMARIAS.

El PSOE eligió, de forma "novedosa" a su líder (novedosa, primero por la aplicación de un proceso abierto de elección a la militancia sin que medie la figura del delegado, y segundo, motivo del entrecomillado, porque no es novedad que en el PSOE se anteponga la figura del líder a la del proyecto político, elemento ausente en el Congreso Extraordinario convocado para "glorificar" al nuevo Secretario General), y ahora se apresta a elegir a los candidatos a Alcaldías de diferentes ciudades. Que el requisito para poder ser candidato o candidata sigan siendo "prohibitivos" no parece ser motivo que pongan en cuestión la "apuesta" por la democracia.
El reduccionismo al que se somete a la "democracia" es fundamental para que ésta siga siendo confundida con su proyección liberal: el voto. Y ese reduccionismo, que impide o limita el debate, o que en su caso ( como es el presente) se antepone la cara del cartel a las propuestas del programa sustrae a la democracia su componente liberador, consolidando esa imposición objetiva de un sistema como el "único posible"; cimiento de la hegemonía bajo la que se vive. Y el PSOE, como partido sistémico que es, elegirá a su equipo de "competición", el cual repetirá de forma retórica los mantras electorales necesarios para lograr el voto de los ciudadanos y ciudadanas. Pero, tras el mantra electoral no parece haber nada, excepto la reproducción subjetiva de una dinámica profesional, cuestión que en mi opinión ha llevado ( entre otros abandonos, renuncias y omisiones) al centenario partido a ser un colaborador necesario en esa reproducción del sistema neoliberal, tanto en lo económico como en lo social.
Servirá el proceso para ocupar páginas y minutos en los diferentes medios y plataformas, pero el resultado final podrá observarse en la dinámica cotidiana, tanto en lo orgánico como en lo institucional. Pero, desgraciadamente, y a causa de la negativa de la propia militancia a elegir un camino diferente hasta el ahora recorrido, lo sustancialmente importante no cambiará, pues los integrantes de la pasada, actual y futura élite no está dispuesta a renunciar a los privilegios que la "real polític" les puede seguir garantizando, aunque el poder para transformar la sociedad ( vieja idea y anhelo de la izquierda irredenta, hoy organizada en esa "atomización" que tanto miedo da a la dirección de Ferraz) sea, voto tras voto, miserable.

viernes, 19 de septiembre de 2014

¿SUPRESIÓN DE TASAS?, ¡ENVIDO A LA GRANDE!: REBAJA DE IMPUESTOS.

A la propuesta de supresión de la tasa de recogida de basura realizada por EUPV, responde el PSPV, Compromís e Iniciativa con (y van unas cuantas) una propuesta de reducción del IBI. No me parece ni bien ni mal, pues, compartiendo parte del planteamiento, considero que sigue siendo una propuesta parcial. Me explico.
Comparto con los proponentes en que el pago del IBI, de la Tasa de Basura, del Impuesto sobre Vehículos o cualquier otro pago, se convierte en una odisea para muchas familias de El Campello. Comparto con los proponentes que el afán recaudador del Gobierno municipal olvida a los que sufren ( en silencio) los efectos de una crisis que, en mi opinión, en El Campello ha puesto de manifiesto la inexistencia de modelo económico alguno al margen del ladrillo o la temporalidad del turismo. Pero difiero en algo, y no porque los proponentes lo hayan planteado, sino por no haberlo hecho: la reversión de los impuestos en la ciudadanía.

Los impuestos, cuando no son suficientemente progresivos, se convierten en injustos. El caso del IBI es, de alguna manera, un ejemplo de ésto: pagar en función de un valor catastral desajustado por causa de la especulación es injusto. Pero, ¿qué pensaríamos si los impuestos revirtieran efectivamente en servicios a la ciudadanía ( en estos momentos, principalmente hacia los que más sufren)?, ¿qué pensaríamos si se estuviese invirtiendo efectivamente en empleo, en formación, en servicios a las familias?. Es una pregunta que sería necesario responder. Y voy a poner un ejemplo: ¿Qué ha costado a las arcas municipales ( osea, a todos) el falucho que el Ayuntamiento ha rehabilitado para su instalación como elemento ornamental en el parque municipal?, ¿es una prioridad?, ¿esos miles de euros han generado algún tipo de riqueza social?, ¿qué hubiera ocurrido si se hubiesen ampliado, por ejemplo, las ayudas a los estudiantes a los que se suprimió el bono libro?.

Hecho en falta ( y no de ahora) que las propuestas sobre reducción de impuestos, o vengan acompañadas de ideas sobre la reinversión, o planteen líneas de trabajo para dotar a El Campello de las infraestructuras, servicios y programas encaminados a construir un modelo económico más allá de la subsidiaridad de los servicios y la especulación inmobiliaria. Por esta razón, considero que, estando en parte de acuerdo en la propuesta, considero humildemente que es, en cierta medida, parcial, retórica y, porque no, en cierto modo oportunista.

martes, 16 de septiembre de 2014

Supresión de Tasas

Esquerra Unida de El Campello, a través de las propuestas que ha presentado en el plazo de alegaciones al Presupuesto municipal 2014, plantea la posibilidad de eliminar la tasa de recogida de basura, aduciendo para ello que "beneficiaría" a los más necesitados en nuestro municipio. Desde el respeto que me merecen todas las propuestas que se presentan, pero desde la discrepancia sobre las que considero fruto, más de una acción impulsiva que de un acto reflexivo, quiero exponer mi punto de vista sobre la cuestión.

Suprimir una Tasa o rebajar un impuesto para beneficiar, o a los que la crisis sistémica está masacrando, o al consumo, o a las empresas con la intención de que "reinviertan" sus beneficios en la economía real, es un recurso que tradicionalmente ha defendido el sector liberal. Rebajar un impuesto o suprimir una tasa es una acción lineal, al igual que los "400" o el "cheque bebe". Carecen, en mi opinión, de contenido político, pese a que sí se hace referencia al cómo financiar el servicio en caso de que fuese aceptada la propuesta de supresión.  Y se refiere al remanente de tesorería para "bonificar" tanto a necesitados como a no necesitados; a familias sacudidas por la crisis y a las que no lo han sido; ha empresas que están al borde del precipicio ( o en el) y a las que no. Y esto ocurre porque son imposiciones lineales, o lo que es lo mismo: afectan a todos practicamente por igual.

Financiar una medida que, en mi opinión, es claramente electoralista con fondos provenientes del remanente, es, como si hablásemos de la derecha gobernante que financia obras de final de legislatura con fondos del mismo saco. Creo que, siendo necesaria y de interés la denuncia sobre el superavit, es desacertada la propuesta en el cómo emplearlo, o al menos, en lo que respecta al tema o propuesta que nos presentan en el marco del segundo debate sobre Presupuestos.

En cambio, la denuncia de los vecinos sobre la presunta ilegalidad que se comete en la aplicación de las plusvalias, parte de un planteamiento que, además de hacer referencia a la aplicación de la legalidad, es, podíamos así decirlo, de justicia.

Creo que la proximidad de las elecciones, junto con la presunta aparición en escena de otros "actores" políticos, está provocando un cierto nerviosismo en la Agrupación de Esquerra Unida, pues de lo contrario, no puedo entender el fondo de la propuesta sobre supresión de la tasa de basura. Que se solicite que el superavit se reinvierta en programas e infraestructuras que incidan en la calidad de vida, principalmente de los que sufren en mayor grado la crisis; que se solicite que los ingresos provenientes de la instalación de basuras se utilicen en mejoras medioambientales, tiene un sentido, extremo del que, en mi opinión, carece la propuesta que se plantea sobre la tasa de recogida de basura.

Y finalizo. Simplemente espero que la crítica que desde ésta página personal realizo sea entendida en su contexto y en el marco de un debate que, de una u otra manera se está provocando y en el que la propuesta planteada por EUPV tiene su espacio. Espero que la crítica no sea interpretada como un ataque ni como un acto de agresión hacia una organización que, con toda seguridad, está llamada a jugar un importante papel en la política municipal, pero espero y deseo que desde una posición coherente que compagine sentido común con compromiso y coherencia ideológica.

lunes, 15 de septiembre de 2014

UN NECESARIO DEBATE Y REFLEXIÓN SOBRE LOS IMPUESTOS MUNICIPALES.


No son pocas las voces que piden que tal o cual impuesto o tal o cual tasa se minore, e incluso, se suprima, “en beneficio de los más necesitados”. Personalmente considero ambas propuestas necesitadas de una reflexión, más allá de cualquier lectura electoral.
En primer lugar me gustaría plantear la reflexión en torno a tres impuestos, una tasa y otra partida que, como mínimo, puede resultar curiosa: Impuesto sobre Vehiculos, IBI, Plusvalía, Tasa Basura y, por último, la partida de Intereses de cajas/bancos.

La liquidación del Impuesto sobre vehículos, fue en 2013 de 1.030.000. El de IBI, de 12.670.000. El de Plusvalía de 2.710.000. Del servicio de Recogida de basura se recaudaron 1,547.000 y, por último, “gracias” al rendimiento del dinero en cajas y bancos, el Ayuntamiento obtuvo más de 400.000 euros en concepto de intereses.
Estas cifras, sin más, podrían tener un mero interés contable, pero, si sobre ellas, formulamos la pregunta adecuada, seguramente obtendremos, no la respuesta, pero si otras preguntas que nos introducirían en un debate muy interesante: porqué se deciden determinados gastos, y, sobre todo, si el montante total de lo recaudado revierte y en qué manera en la ciudadanía. Esas preguntas, en mi opinión, deberían ser el eje del debate y no solo la reducción ( o incluso supresión, que no indica si se trataría de una anualidad o de varias en función de la aplicación porcentual del remanente de tesorería).

La ciudadanía debería saber en qué se gastan ( en el caso del presupuesto de 2014, en que se quieren o se han gastado) los fondos municipales los responsables políticos. Y, ya sería una situación ideal, que, incluso, tuviesen la oportunidad de, como mínimo, dar su opinión sobre cómo gestionarlos y sobre qué servicios actuar. Este último extremo, conllevaría un acto de “corresponsabilidad” que no parece estar, ni en la agenda de la ciudadanía ( fruto de la imposición de un modelo de representación meramente “delegativa”); ni mucho menos en la de los representantes. Pero volviendo al tema de la reflexión ( los impuestos), sería interesante plantear a esa ciudadanía; trasladarle la necesidad de valorar si los impuestos son muchos o pocos, no solo en función del recibo, sino de los servicios que se reciben como contraprestación.

Es fácil pedir una bajada, e incluso una supresión ( no se si temporal o no) de un impuesto. Es, incluso, lógico y legítimo pedir que exista, al menos, un equilibrio. Pero para ello, deberíamos analizar los “fines y objetivos” del gobierno municipal en clave crítica pues, ¿quién define esos fines y objetivos?: los servicios vienen establecidos por Ley, pero los objetivos y fines, a quién beneficiar en mayor o menor grado es un terreno hoy por hoy restringido a los representantes sin que los representados tengan mucho que decir.

Podríamos analizar si los servicios que el Ayuntamiento presta son gestionados de forma eficiente y eficaz por los encargados de gestionarlos. Igualmente, podríamos analizar si existen otros servicios en los que la administración no interviene o lo hace en un grado casi simbólico. Sería altamente interesante valorar incluso si la “corresponsabilidad ética” de los representantes se corresponde a la situación o está “por encima de las posibilidades u oportunidades” reales. Todas estas reflexiones y otras estarían enmarcadas en un verdadero acto de responsabilidad política que, aparentemente, no se está en disposición de realizar, más allá de los intereses electorales que cada cuatro años movilizan a la opinión pública.

La realidad es que, sin cuestionar que la “presión” fiscal es alta en nuestro municipio, en mi opinión, lo que es “altísimo” es el bajo nivel de reversión de esa presión impositiva en servicios que incidan en la calidad de vida, no solo de los actuales adultos ( que son los que pagan) sino de las generaciones que “heredarán” un municipio y una sociedad local que disfrutarán o que sufrirán. Y me refiero a servicios que, fruto de un consenso social y político, se creen para permanecer y no que se “vendan” para obtener votos para después, o simplemente olvidarlos, o realizarlos, no en función del interés general, sino del interés partidario cuatrianual.

domingo, 31 de agosto de 2014

La Ley Electoral.


El sistema electoral que “disfrutamos” en nuestro país es claramente injusto. Ahora, los que con un 30% de los votos de los ciudadanos con derecho a ejercerlo ( lo hiciesen o no, pues hablar de una mayoría legítima, deslegitima a esa “mayoría silenciosa” que decidió no ir a las urnas y, con su decisión, comprensible y legítima, propició la actual mayoría parlamentaria), tienen la pretensión de cambiar las reglas del juego, “en beneficio de la democracia”. El debate sobre la democracia es esencial para entender bajo qué régimen vivimos, de ahí la necesidad de rescatar ideas como la de democracia deliberativa y cualesquiera otra teoría o idea de mejora de la participación ciudadana en la toma de decisiones, en el control e incluso, en la revocación de los representantes.

Dicho esto, y centrándome en el cambio de la Ley que se pretende ( y que si nada ni nadie lo evita, ser realizará) modificar, decir que, además de una movilización ciudadana lo más amplia posible ( y para sumar, hay que explicar los verdaderos objetivos de ese cambio, pero sin aleccionamientos y desde una actitud claramente pedagógica, propiciando que cada cual pueda extraer sus conclusiones), considero que, coyunturalmente, son necesarias otras soluciones que se antepongan (contra hegemónicas) que se antepongan a las que el gobierno, en el uso de la legalidad que le confiere el sistema, pretende imponer.

Me refiero a las coaliciones electorales. Pues, aprovechando instrumentos de la democracia competitiva ( la democracia actual es un “mercado” donde se ofrecen “productos” para la que la ciudadanía “compre” con su voto), se puede variar el sentido de la futura reforma en beneficio del cambio que tantos y tantas desean y por el que trabajan.

Los proyectos partidarios, pese a la apertura propiciada por la dinámica impuesta por las reclamaciones ciudadanas ( fruto del hartazgo con un sistema injusto, al cual se le han visto los objetivos: imponer la dominación de una clase sobre el resto), son proyectos autónomos cuyo objetivo, pese a su legitimidad, puede propiciar la continuidad de gobiernos de derechas ( estén bajo las siglas que estén). Ya se que esto de derecha e izquierda podrá parecer a algunos un recuerdo de un pasado a superar, pero, que le vamos a hacer, soy de los que sigue creyendo que, ni siquiera el travestismo, ni siquiera los montajes lingüísticos quitan validez a una idea. Pero volviendo a los proyectos partidarios: ¿es posible un acuerdo pre electoral que propicie coaliciones en base a programas donde las listas, en cremallera, sean elegidas por militantes y ciudadanos, y donde las propuestas sean debatidas y aprobadas igualmente por los futuros votantes?. Quiero pensar que si. Quiero y deseo pensar que es posible y viable.

En la coyuntura en la que nos encontramos, son precisas ideas que combatan la imposición y la hegemonía para devolver el poder a sus legítimos propietarios, y la idea que estoy intentando transmitir ( coalición) iría en esa línea.

¿Que es difícil?. Por supuesto; mi ingenuidad no llega hasta el límite de no ver y valorar la realidad. Pero considero que, junto con la movilización, son necesarias iniciativas inteligentes, y estas, deben ir en beneficio de ese objetivo que todos dicen defender: la democracia y el interés colectivo.


¿Problemas?. Todos: las personas, las organizaciones, la historia, el curriculum, la desconfianza, el rencor, la recriminación del pasado… Pero eso, se vence con método, y el método es: democracia. Democracia, transparencia, compromiso y responsabilidad. Insisto, es una idea, controvertida, criticable, pero una idea al fin y al cabo.

viernes, 29 de agosto de 2014

¿PODEMOS CRITICAR?

Las críticas siguen cayendo sobre Podemos de forma casi sistemática ( no solo por su sucesión sino porque, en gran parte, vienen de instrumentos, individuales o colectivos, del sistema contra el que se lucha). Hasta ahora, la respuesta, coherente como cabía esperar había primado: el sistema y sus instrumentos ( medios, partidos…) tienen miedo a un movimiento real de cambio que ellos no puedan controlar ni dirigir. Pero las últimas críticas de algunas personas más o menos señaladas (cultural e ideológicamente), parece que han suscitado una reacción que, en mi opinión, parece extemporánea.

Las críticas deben ser analizadas y contestadas; no pueden ni deben ser obviadas en una especie de huida hacia delante. La crítica tiene un sujeto y un objeto, y cuando ésta viene de instrumentos que son, claramente elementos a través de los que el sistema político pretende reproducirse para mantenerse. La crítica no puede verse como una agresión pues, aunque intente serlo, siempre hay que sacar lo positivo y transmitir un mensaje aparejado a la reflexión que ésta provoque.

Cada cual tiene sus mapas: el sistema, los suyos ( perpetuarse  desde una cada día más cuestionada legitimidad), los individuos, los suyos ( personales, ideológicos, sentimentales, de interés, etc. Y todos son legítimos; cuestionables, discutibles, pero legítimos.

El caso de Wily Toledo y de Sabina, por ser dos personas cuya vinculación con la izquierda ( uno más que otro o uno de forma más significativa que otro) parece tener una relevancia para los medios, en esa dinámica de cuestionamiento permanente al proyecto Podemos. Pero ni uno ni otro han dicho nada que deba ser criticable, sino, y en todo caso, contestado de forma razonada y razonable. Si no fuese así, se estaría cayendo en una dinámica que Podemos se ha empeñado en superar y hacia la que tengo clara simpatía.

En el caso de Sabina, éste dejó su carácter contestatario al mismo tiempo que dejó las juergas nocturnas interminables. El argumento sobre la “modernización” ( Bono, el del PSOE, también coincide con Sabina) del discurso ideológico por ser “excesivamente Marxista”, como mucho me provoca una sonrisa, pero nunca debería provocarnos una respuesta agria.

Obviar ( en el caso de Sabina) que la realidad está claramente marcada y definida por un incremento exponencial entre miseria y riqueza ( a favor de la riqueza) y que, para analizar la desigualdad, el marxismo sigue siendo un instrumento, es negar la mayor ( pues en mi opinión denota un desconocimiento absoluto de la teoría crítica que fue, es y será necesaria para ilustrar y demostrar el porqué de esas desigualdades). Wily, simplemente habla de “dejadez ideológica”, argumento que yo enmarcaría en un debate más que en una crítica. El que haya dejado o se haya alejado de Podemos solo es una decisión personal que no debería suponer nada, más allá de una decisión personal ( a menos que el simbolismo que se da a los apoyos, en su proyección mediática y, por lo tanto, propagandística, sea más relevante que el de los miles de ciudadanos que se han comprometido con el método Podemos).


En definitiva, creo que es necesario relativizar las críticas y argumentar las respuestas, desde ese método de dialogo y debate que Podemos defiende y con el que se han comprometido tantos y tantas. Caer en la respuesta fácil y agria forma parte del “teatro” político que se crítica, y por lo tanto, debe igualmente superarse en beneficio de la sensatez que representa el método Podemos, al que, sin necesidad de ocultarlo, tengo mucha simpatía, aunque también alguna crítica, sin que por eso crea que me convierto en un enemigo o un quintacolumnista, ¿o si?.

¿GANAR EL CAMPELLO?

El acuerdo de Ganemos Madrid entre diferentes formaciones políticas y colectivos sociales ( participan IU y Equo) para dar los primeros pasos a una posible y futura coalición política, no es solo una noticia; es una gran noticia. Endogamias a parte, la superación de esa especie de búsqueda unilateral del capital simbólico electoral, hacer ver, en principio ( y a falta de concreción)  con ilusión, una propuesta que verdaderamente rompería con una estática partidaria, causa, entre otras cuestiones, del profundo descontento y malestar ciudadano con el sistema.

Evidentemente, en el proceso de “aprendizaje” de las distintas formaciones políticas y ciudadanas que en un futuro podría cristalizar Ganemos, juega un papel fundamental el empeño de la derecha en cambiar las reglas del juego para autobeneficiarse y así enfrentarse al auge de alternativas políticas que cuestionan abiertamente el sistema y quieren cambiarlo desde dentro de sus entrañas.

Personalmente me alegro, pero Madrid, queda muy lejos, y lo que realmente me ocupa y preocupa es el pueblo donde vivo, y donde me gustaría que vivieran mis hijas ( sin renunciar a ese cosmopolitismo que tanto bien les hará, pero no por obligación laboral, sino por inquietud y ambición personal de mejora y ampliar horizontes, que se suele decir).

La preocupación ( la ocupación es de forma muy indirecta) se fundamenta en la actitud, de momento estática de los partidos y agrupaciones políticas: excepto Compromís ( que lanzó una propuesta pero que, a día de hoy, no ha concretado, corriendo el riesgo de quedar solo en un gesto), ninguna otra organización ha planteado la posibilidad, el interés o la oportunidad de empezar a hablar de Ganar El Campello. Quizá esa superación de los objetivos particulares, de ese capital simbólico autónomo que son los resultados electorales para cada organización,  todavía este pesando en exceso. Quizá, exista una desconfianza, un recelo sobre las “verdaderas” intenciones de los unos respecto a los otros, y viceversa. Lo cierto es que, a pesar ( o a causa, no se…) de que algunos venimos pidiendo, rogando, instando a los que tienen en su mano lanzar el proceso de convergencia, nada ni nadie parece haberse movido o dado por aludido.

Creo que los espacios se van reduciendo y que, desgraciadamente ( si nada cambia) el tiempo corre en contra de los objetivos, sean estos particulares o colectivos. Y el tiempo, de forma inexorable, propiciará que, si la operación Ganemos se concretase más allá del mes de enero-febrero, simplemente parecería un gesto electoral más que los cimientos de un verdadero y profundo cambio.

No me cansaré de pedir, rogar e instar a todos y todas aquellos que, pudiendo, teniendo en su mano la posibilidad de sumar, se nieguen en beneficio de un subjetivismo que, lejos de beneficiarles ( sacar más o menos votos, si el resultado final es la permanencia de la derecha- sea el pp o cualquier otro que “continue” las políticas actuales- en el gobierno, es una pírrica y miserable victoria) nos perjudicará a todos y todas.

Lo objetivo, es el análisis de la realidad, del cómo y donde nos encontramos para poder ajustar de este modo, la subjetividad de cada cual; le visión que cada cual tiene de esa objetividad, a un fin colectivo y, por ende, a una estrategia de convergencia y unidad programática.


Un acuerdo coyuntural será visto con ilusión pero, no por eso dejará de ser oportunista ( por intentar aprovechar la oportunidad): un acuerdo sobre objetivos y el cómo lograrlos va más allá, pues transciende a las propias organizaciones políticas que, en principio, están llamadas a representarlo. Y las transciende, porque el sujeto, en agente de ese cambio son ( somos) la ciudadanía, o al menos eso es lo que creo, vista la más que deteriorada situación del sistema electoral en el que jugamos y valorado y sopesado lo que nos jugamos, más allá incluso del horizonte de mayo de 2015

martes, 26 de agosto de 2014

INSISTO: DOMINACIÓN

El objetivo del PP con sus leyes en "mayoría" está claro: dominar, imponer y someter. Pero, suponer "buenismo" en los cargos políticos de un partido que es más que digno heredero del franquismo fascista, es mucho suponer.
La democracia española, que, en sus justos términos no es más que un sistema electoralista representativo permite éste tipo de cosas: que un gobierno, con "solo" unos millones de votos ( algo más del 30% de ciudadanos con derecho a voto), imponga sus intereses en defensa de los suyos, que no son otros que los poderes económicos ( los suyos y los de los diferentes gobiernos que la "democracia" española ha tenido desde el proceso de travestismo político e institucional al que pompósamente atribuyen el nombre de transición.

La modificación de ésta u otras leyes que afectan a toda la ciudadanía, es un hecho que se ha venido produciendo a lo largo de los últimos treinta años, a pesar de las quejas que ahora salen desde Ferraz ( olvidando el papel que han jugado a lo largo de los años para que se consolidase el régimen electoral-representativo como el único posible). Y es un hecho que se ha dejado en manos de ese concepto tan futil como es el de "responsabilidad". No es posible, ni ética ni intelectualmente que un gobierno, por mucha mayoría que tenga, imponga leyes en contra, no ya del manido criterio del consenso, sino de la mayoría social de éste país.

Lo que la legislación española precisa, entre otras muchas reformas institucionales y constitucionales, es un blindaje de determinadas políticas que afectan, tanto a la vida coyuntural de la ciudadanía de hoy como a los ciudadanos y ciudadanos de mañana: salud, educación laica e igualitaria, derechos socio económicos, derechos democráticos, etc. Si ésto no se hace, la llamada democracia española adolecerá de sentido y se consolidará como una democracia cuatrianual de las urnas.

Los cambios son posibles. Nadie, en el medievo, pensaba que se pudieran superar las relaciones de vasallaje; nadie a lo largo de la dictadura pensó en que el dictador incluso pudiera morir, y con el, su ediondo régimen fascista: antes se pensaba en el fin del mundo que en la transformación. Pero los cambios se dieron, en mayor o menor grado en el último de los ejemplos, por lo que, a pesar de que los instrumentos de "reproducción ideológica" del sistema ( religión, educación, medios de comunicación...) funcionan al mismo ritmo y con los mismos objetivos, sí es posible romper con la dinámica de un sistema como en el que vivimos.

Es cierto que hace diez o doce años, cuando el mismo sistema alimentaba el monstruo del egoísmo acumulador y consumista, nadie pensaba que pudiéramos llegar donde estamos hoy, pero, el sistema era y es el mismo, con los mismos actores, inmerso en un ciclo que nuestros padres ya vivieron pero que ahora parece que vino para quedarse. No es que las gentes de buena fe y mejor corazón estén masivamente equivocadas, sino que son ( somos) victimas de un sistema, pese a que en nuestra mano , con nuestro voto, tenemos la posibilidad de propiciar un cambio del tipo del feudalismo o del fascismo franquista. Pero para que ese voto sea una realidad, además de promesas más o menos atrayentes, los titulares de ese derecho ( el voto) deben ser conscientes, no de como estamos, sino de como vamos a estar y, lo que es más importante, de como van a estar nuestros hijos e hijas, presos en una dominación que condena al desclasamiento y a la pauperización de los trabajadores y sus familias, con lo que ello conlleva ( desigualdad, injusticia, sufrimiento, supervivencia...). ¿Catastrofismo?, no; simplemente una reflexión crítica sobre qué somos.

CONTINUO ESPACIO TIEMPO.

Las diferentes voces que opinan sobre ésta y otras situaciones que se han dado cíclicamente a lo largo de la historia de la humanidad, han teorizado sobre los porqués de cuestiones que, hoy en día parecen argumentos de obras enciclopédicas llenas de polvo. No obstante, si tuviésemos la capacidad de analizar de una forma racional (racionalmente crítica), nos daríamos cuenta de que, aquellos pensamientos, desvelaban hipótesis que, con el paso del tiempo, han podido ser constatadas. Quiero referirme a un hecho que se repite de forma recurrente en nuestros días, pero que ha sido argumentos de innumerables discursos: el ciudadano o ciudadana, lo que quiere es que se le resuelvan los problemas. A ese ciudadano o ciudadana, que de forma insconsciente deambula por la vida y la sociedad, parece que se le quieran plantear soluciones a problemas que se han suscitado, porque sí. Y, en mi opinión y en muchos de aquellos que llenaron páginas, hoy polvorientas, nada más lejos de la realidad.

Una de las señas de identidad de la sociedad en la que vivimos ( que algunos definen como pos moderna) es el individualismo. A los ciudadanos y ciudadanas se les ha inculcado, a través de años de "sabio" trabajo ideológico que, lo importante, son los derechos individuales y que lo relevante es el "yo" frente al "nosotros". Esa racionalidad instrumental, donde cada uno vale lo que tiene y en esa estructura, donde el hecho social se ha transformado en meros agregados inconexos, existe, pese a que nos digan que "todo ( o casi todo) forma parte de la evolución natural", otro hecho que se escapa a la, hoy irreflexiva ( por hedonista) sociedad: el Plan.

No es un pensamiento "milenarista" ni forma parte del catastrofismo del que se acusa a determinados pensadores el pensamiento de que todo forma parte de un plan que, en el continuo espacio tiempo, se ha ido gravando a sangre en la conciencia colectiva de las sociedades. El Plan es sencillo: hegemonía.

Un "palabro" que, junto al de "dominación", deberían formar parte del vocabulario habitual en la sociedad, si ésta fuera partícipe de una mínima racionalidad crítica y no solo de ese incansable instinto impuesto de consumir: consumir información, consumir cultura, consumir bienes... La sociedad del tanto tienes tanto vales ( que ha sido el rasgo que ha definido los años de "bonanza", en la que pocos se acordaban de pensar en el porqué y sus consecuencias) es, en mi opinión y la de otros muchos, la concreción de la dominación que se ha impuesto a través de instrumentos que hoy en día son vistos por muchos como "normales".

Y, junto a la hegemonía que se ha impuesto, a través de medios, tácticas y técnicas tan subliminales, se refiere, principalmente, a la necesidad que tiene el sistema, para sobrevivir, de imponer una cultura basada en el estatus, no como atributo, sino como supuesto fruto del esfuerzo  personal. 

¿A donde quiero ir a parar?. Sencillamente, y siguiendo el argumento de la planificación orquestada desde órganos y organismos que representan y han representado a los poderes económicos, señalar que nada de lo que pensamos es fruto de la casualidad, sino que tiene una causalidad que fue evidente para algunos ( que llenaron páginas, hoy polvorientas y olvidadas por ser parte, en opinión de los que imponen opinión, del pasado ya superado) y que, si el objetivo es despertar a una ciudadanía narcotizada, hay que volver a esgrimir.

Puede parecer que, la posición de intentar volver a demostrar que el capitalismo no es inocuo, sea un objetivo, además de trasnochado, estéril y hasta soberbio, pero nada más lejos de mi intención. Mi objetivo es que, si al menos en una persona, se despierta la curiosidad por saber de donde vienen términos como los de hegemonía, dominación, contrahegemonia, transmisión y reproducción cultural, etc, algo se habrá conseguido y, al menos ese uno o una, tendrá el interés en buscar los instrumentos intelectuales que explicaron y explican el cómo y el porqué de nuestra situación.


sábado, 9 de agosto de 2014

LA PREOCUPACIÓN DEL PSOE

Tras los datos de la última encuesta del CIS, cada uno hace su análisis. En el PSOE, ante la emergencia de Podemos, se aferran al lider bisoño y al escaso tiempo que ha tenido para ser "conocido". Otros simplemente analizar los datos en presunta clave política y aducen que, podemos, se reducirá a su "espacio" cuando las aguas vuelvan a su cauce. También están los que claman por un "discurso" más de izquierdas, a pesar de que el congreso no sirvió más que para mover sillones de un lado para otro y lanzar soflamas más o menos populares o pegadizas ( luego concretadas en la propuesta del reparto de la miseria, porque, mira que hay que ser miserables para proponer que los parados sin percepciones cobre 426...¿ eso qué es, el salario mínimo al revés?).
Pero a pesar de todo, los datos siguen cantando: a pesar de la campaña de difamación que elementos "claramente sospechosos de ser interesados" están vertiendo hacia Podemos. A pesar de el ninguneo y la falta de respeto continua basada únicamente en la defensa del bipartidismo, o en su caso, de la patente de progresismo que enarbolan los miembros de la dirección del "nuevo" PSOE.
Y por otro lado, están los militantes y dirigentes de IU, que parece, como siempre, más preocupados en su cainismo y etnocentrismo particular que en cumplir con sus propios documentos y propuestas sobre convergencia ( seguramente los redactaron pensando en una convergencia donde la "vanguardia" sería la que siempre debió ser...).
En fin, un panorama que debería causar sonrojo en la militancia de izquierdas, si todavía queda en el partido socialista. Y en la militancia de IU, una reflexión seria interesante.

viernes, 8 de agosto de 2014

PRINCIPIO Y FIN

El último domingo del mes de mayo de 2015, si nada ocurre, se pondrá fin a la presente legislatura ( el cese oficial será antes) con el acto electoral. En el, la ciudadanía decidirá quien o quienes les representarán y gobernarán sus cotidianas vidas durante, al menos, cuatro años. Todo apunta a una corporación plural (otros dirían atomizada), donde serán precisos los acuerdos para formar gobierno. La legislatura que finaliza se inició de la misma manera: cinco grupos sin mayorías suficientes para gobernar en solitario. No obstante y pese a la correlación de fuerzas, fue imposible un acuerdo; lo que permitió al partido popular seguir en el gobierno, en minoría, y como se demostró tiempo después, a la búsqueda de una mayoría cómoda desde la que imponer su política. El discurso de “acuerdo y consenso” fue, en el acto de investidura que dio inicio a la legislatura que ahora acaba, un mero recurso, pues la realidad se ha mostrado bien distinta.
A pesar de que la pluralidad que surgirá previsiblemente de las urnas en 2015 no gusta a algunos y algunas ( la derecha se afana en lanzar globos sonda sobre la “bondad” de que, por ley, sea investido el Alcalde o Alcaldesa más votado, lo que conllevaría una modificación de la Ley electoral que afectaría no solo a la investidura, sino a la moción de censura para consolidar esa investidura) es un hecho que la sociedad ha puesto fin al bipartidismo y busca en opciones diferentes, disgregadas o no de partidos tradicionales, solución y alternativas.
La última encuesta del CIS a nivel estatal ( es una lastima que el recurso estadístico esté tan poco extendido en el ámbito local, pues sería un recurso interesante de análisis, no solo de expectativas electorales, sino de implantación y análisis de políticas públicas) pone sobre el tapete el “cansancio” de la ciudadanía respecto de opciones políticas que, en mi opinión, no han sabido reaccionar a los nuevos retos que la sociedad ha planteado.
Volviendo a la posible pluralidad, habría que decir que ésta, en contra de la opinión de los partidos de la alternancia, es, además de un síntoma de salud social, un reflejo de la sociedad en la que vivimos y, por ende, plantea un reto, aparentemente difícil de asumir por esos partidos: la cultura del dialogo y el consenso. Y cuando digo dialogo y consenso no me refiero a la búsqueda de cómodas mayorías institucionales, sino a la construcción de una mayoría social que se refleje en la composición de un gobierno plural; con una propuesta acordada, debatida y consensuada no solo entre los representantes, sino también con los representados, pues de otra manera, la pluralidad no reflejaría más que un resultado electoral y no una ambición social por cambiar la realidad política.
No se trata de una cuestión de “pequeños y grandes”, de “mayoritarios o minoritarios”. No se trata de qué opción fagocita a la otra a través de un gobierno de coalición. Tampoco se trata de un reparto de poder para que cada uno “gobierne” un “reino de taifas” en forma de concejalía. En mi opinión, se trata de sumar sumando: de sumar una mayoría, sumando las propuestas políticas y consensuando una unitaria y plural donde todos se sientan lo más cómodos posible en el plano programático y desde donde construir (que no reconstruir, pues nada se puede recuperar si no ha existido) una verdadera democracia local de todos y todas y para todos y todas.
Para finalizar, simplemente decir que, el final de ésta legislatura, no solo supondrá el fin de cuatro años de mandato: puede suponer el fin de una dinámica institucional que ( y a las pruebas me remito) no ha beneficiado a El Campello y sus ciudadanos y ciudadanas. Una dinámica de “gestión” sin aportaciones políticas pero sin con aportaciones personalistas y ególatras. Una dinámica, en fin, que, si nada lo remedia, condenará ( y no es catastrofismo, pues los datos y hechos están ahí) a las jóvenes generaciones a una vida anodina y de mera supervivencia.


Es necesario romper con un época: es necesario, en mi opinión, superar el periodo de democracia representativa e institucionalismo preeminente para avanzar en uno de carácter participativo y, por supuesto, de corresponsabilidad. Pero no solo las urnas pueden romper con esa estática aceptada hasta hoy de forma casi acrítica por la ciudadanía local; los partidos y organizaciones deben adaptar sus estructuras y medios para, superando igualmente la endogamia que hasta el día las ha caracterizado y llevado hasta donde están ( en el merecido ojo del huracán social); avanzar en su transformación en herramientas, instrumentos de acción política y social. De lo contrario, las urnas les pasarán por encima y muy flaco favor habrán hecho a su historia y su ideología.